martes, 15 de noviembre de 2016

La mirada del otro



La mirada del otro es ese espejo
en el que yo me miro, y me devuelve
una imagen que siento que me absuelve
o que me penaliza en su reflejo.

Una fascinación ,que aunque revuelve
algo dentro de mí , yo nunca dejo
que acierte el calambur que mi pellejo
con tanto celo protector envuelve

La benigna mirada del amigo,
la obscena, la curiosa, la que exuda
envidia , la que anuncia indiferencia...

La mirada del otro es el testigo
que nunca  ha visto  tu verdad desnuda
y que sin pretenderlo te sentencia.


El día que me mires


El día que me mires y me veas
descubrirás que anidan colorines
en mis labios y que en sus cantarines
arpegios te recreas.

Nada me extrañará que no te creas
que lo hayan preferido a los jardines,
y en mi pelo florezcan los jazmines,
 los nardos y azaleas.

Que una estrella sonriente
semeja el esplendor con el que arde
la pasión por vivir sobre mi frente.

Si me miraras hoy , si en un alarde
de valor aceptases mi presente...
Mañana, lo presiento, será tarde.











Si me miraras


Si me miraras
con el mirar esperanzado y terso
con el que nuestros ojos escudriñan
los cielos deslumbrantes de las noches de agosto,
confiando en encontrar el rastro breve
de esa estrella fugaz que se desangra
solo por seducirnos.

Si lograras mirarme 
como los niños miran,
con la pupila ilusionada y cálida,
abierta a la sorpresa,
y libre de prejuicios...

Si me vieras,
redescubriendo en el confín recóndito
de mi yo más vital y más oscuro
que guardo todavía , intacta de milagro,
mi colección de abismos
y de policromías
mil facetas, ansiosas por nacer a la luz
y por mostrarte
su deflagrar de brillos.

Si me miraras
a través del cendal  benevolente
que al cristalino presta
un corazón repleto de cariño.

Si me miraras
con amor,
haciendo
de la ceguera con que nos sumerge
en la liturgia efímera
de su deslumbramiento catastrófico,
un sempiterno rito
de gozo y fe de vida.

Si me mirarás como yo quisiera...

Si me miraras cómo yo te miro.



lunes, 14 de noviembre de 2016

Triste consuelo



Estoy pensando el ti y la alegría
de recrear tu rostro es el consuelo
que generosamente me da el cielo
con el que atemperar tu lejanía.

Es todo el paraíso que yo anhelo
volver a disfrutar tu compañía
y ante la iniquidad de la ironía
sangrante  de mi suerte  me rebelo

Porque extasiarme en la idolatría
de tu recuerdo amado es terciopelo
para mi corazón y el escalpelo
que tajea a placer el alma mía

Estar pensando en ti es la agonía
con la que cada noche me desvelo.