sábado, 10 de septiembre de 2016

Esas cosas que pasan...


Estoy acatarrada,
desmadejada,  lacia, en mi pecho resuena
toda una filarmónica, como a una magdalena
 me lloran los ojitos y nadie dice nada....

Me siento desolada,
 soy la tristeza andante y aunque llevo  la pena
tatuada sobre el rostro como una macarena
ni mi mejor amiga se da por enterada

Sospecho lo evidente,
por más que me arrollase  un tren de  mercancías
seguiría pasando  de mí toda la gente

Pero, ahora,eso sí, la "depre" he ahuyentado
 a dulces  y  he cogido   un kilo en veinte días
y  no hay quien no me  diga: “ Oye,tú has engordado....”














Postales


Palabra tras palabra
voy dibujando a pulso los paisajes
de mi mundo interior.

Irreverentes
disecciones en vivo que reflejan
los múltiples  destellos , los matices, 
e incluso los susurros que  acabalan
 un espacio  que existe 
para empaparse en lluvia.

Postales  de colores  desabridos
donde basta un minúsculo  atisbo de verdor
  para hacer  que florezca  
 la alegría de nuevo

Caóticos collages 
armados con  retazos de un cuerpo apaleado
 y un alma efervescente
mostrando su verdad más descarnada,
aquella que evidencia sus  múltiples miserias
  y en la que caben todos los enigmas.

 Tarjetas  sin pudor,
sin remitente
y sin  destinatario
a cuyo dorso  escribo  
 notas codificadas  que encriptan sobre el aire, 
sus gritos de estupor
y lo dejan herido  de tangible
y agónico silencio.

Palabra tras palabra
voy componiendo largos poemas  melancólicas

Mensajes de socorro.

Que no envío




Zafarrancho


Contra  mí nada puedes, cada embate
lo soporto de pie y sale ileso
mi ego,semejante a un tentetieso
porfiado en no achantarse en el combate.

Es más, certificando lo atinado 
que resulta el decir de que más  fuerte
te hace lo que no te da la  muerte,
gracias a ti, ya  soy hierro forjado..

No suelo alimentarme  de ilusiones,
yo  sé cómo nací,  predestinada
a ser carne esquilmada de sus dones.

Tú entiende, que aunque venzas  la partida,
cuando yazca entre el polvo, derrotada
habrás de verme, pero no rendida

Y mientras tanto, vida,
que siga el zafarrancho, siempre ha sido
un juego sumamente entretenido

Consuelo



No espero que de  mí se compadezca
el aire y se apresure a ser consuelo 
del  pecho o se me vuelva  terciopelo
la luz cuando anochezca.

Con tal que  la memoria su escalpelo
no use contra mí y  no se crezca
en el insomnio,  justo es que agradezca
tanto favor al cielo.

 El cuero encallecido
tengo por la derrota y su coraza
preserva el alma a salvo del espanto.

Únicamente pido
librarme del pesar  que me atenaza
y que  llegue a aliviarme  el manso llanto.