miércoles, 8 de junio de 2016

Retrato


Estábamos
sentados frente a frente.

Vibraba cada átomo del aire
ante la intensidad con que el silencio
gritaba que sobraban las palabras.

Sabíamos los dos
que se acercaba un tiempo decisivo
en donde la aflicción sería insoslayable
y no nos atrevíamos  apenas a mirarnos
por no ver reflejado en el mirar del otro
el propio  desconsuelo.

A veces dura 
toda  una eternidad un solo instante.

Ese en que  compartimos con los ojos
la aflicción de sabernos
dueños de la verdad que debe ser callada.

Y en el que descubrí en fondo de los tuyos
toda la humanidad ,
todo el amor, 
toda  la dimensión de la belleza,
todo el inmenso
sosiego que conlleva vivir la aceptación .

Destellos de luz  pura dibujando
un vívido retrato acendrado de tí .

El más preciado don 
y el angor más sangrante que guardo   en mi memoria 
de tu inmortal recuerdo.


lunes, 6 de junio de 2016

Daikiri


Se que hoy debería
embriagarme otra vez, 
cruzar el límite
de  toda conveniencia y arriesgarme
a perder la noción de  lo prudente .

Solo en el torbellino del exceso y la plétora
 encuentra  algo de alivio
la sensación de tedio omnipresente,
 su náusea,
la desazón agraz  de que no tiene
el mundo,
ni el mío ni el de nadie,
remedio

Pero a mí me repugna
 el olor a alcohol
y siendo abstemia
no lo tengo sencillo para ahogar 
tan ingente ración de lucidez.

Por suerte tengo yo mi propia fórmula
para el  daikiri seco:

Tres rimas de  Gustavo,
tres excelsos poemas de Aleixandre,
otros tres de Kavafis,
aderécese al gusto
con unos cuantos versos  malditos,
decadentes
y endiabladamente acompasados,
pongamos de Rimbaud  o Baudelaire
y el cóctel explosivo está servido

Tomado a trago corto,
suele hacerme muy rápido el efecto.

  Casi siempre me agarro la llorona...

Se me suelta la lengua y palabra a palabra,
pena a pena,
 conquisto sin rubor el ya muy encumbrado
 cénit  de lo pátético.

Dicen que los que beben 
pretenden olvidar,
pero yo al achisparme sorbiendo poesía
quiero que se me quede  su cadencia tatuada 
en  ese peculiar rincón de la memoria
capaz de resistir 
 el expolio  selvático del tiempo

Siguiendo su rumor 
sé que podré volver hasta el umbral 
del cualquier paraíso vislumbrado
cuando hasta su esperanza se ha perdido.

A cambio, poco importa
si  en largas madrugadas de insomnio y de resaca
me toca vomitarme a golpe de soneto.

 Y quedar  retratada una vez más,
 puerilmente ridícula ,
toda almático culo al descubierto.