jueves, 7 de abril de 2016

Uno más


Porque a estas alturas ya no aguardo
sobre la piel amnésica  de auroras
fuegos artificiales ni  hormigueros,
 ni en el corazón más armisticios,
la vida me lo debe.

Uno más
que consiga atraparme en la alambrada
de tul o de metal de sus aristas
y devolverme al mar  en plenitud
 más allá de riberas o de anclajes.

Sé que son de sorpresa y de impostura
o,  si acaso,que están aderezados
con la materia que a los sueños prestan 
los vapores más lúcidos del vino.

Pero uno más 
a falta de otras  árnicas le  ruego ,
 al cielo que me debe algún milagro.

Tan solo un verso más, casi traslúcido,

que preste a mi  existencia, hecha miseria,
luz en que  apuntalarse.


******

Uno más
Que me obligue a espiar como respira 
la noche, a violentarla
y a concebir sobre un lecho de aromas
 infinitos pecados del espíritu,
o  acaso de la carne,sin más culpa;
y por supuesto, todos  la mar de originales.

Por uno así le vendo
 el alma al  mismo diablo.

Uno más,
voz del agua,
 tatuada por la lluvia sobre el dorso
de todas los paisajes  de ceniza,
que sea mi testigo y que me enmiende,
cuando  los años sean desmemoria.

Uno más...
 Y si es que no es posible,
este mismo.

Escrito con aliento sobre el humo,
fumarola  danzante de la música,
creada para ser alegoría
de un íntimo universo que palpita
al tiempo que colapsa .

Y se disipa.

Y tercamente busca en sus despojos
un  adarme de fe,
cuatro moléculas
 resilientes de  un gris deslabazado.

Y vuelve a reinventarse.

  .


Ochomiles




No estoy para intentar más ochomiles.
Esa nube de allí no vale tanto …
Muestra el cielo tan  grises sus perfiles
que   , si lo pienso bien, ni me levanto.

Me faltan  los pañuelos  para el llanto
y me sobran.... digamos... veinte abriles.
Me quedo aquí , a salvo del quebranto,
en el sopor  de mis “beatus illes”.

Pero luego ...¿ quién puede con los ojos
que se quedan prendados de  la danza
 de  algún fulgor y van tras de su estela?   

No se  puede suplir con  trampantojos
un espacio de riesgo, fe y  libranza
sin que haya por dentro algo que duela.

Diálogos del silencio


Para hablarte,  mi voz  hago paloma
que hacia el cielo modula un suave arrullo,
intentando encontrar algún idioma
 persuasor que se avenga con el tuyo

Me vuelvo   de ceniza,  barro o   sal
por hallarte en la tierra.  Y   soy acento
de un  arpegio de cuerdas de cristal,
quebrándose  al buscarte sobre el viento.

Una vez y otra vez  tenaz repito
cómo una letanía, mi oración,
que acaba siendo queja a voz en grito.

Desgarra el aire mi  interrogación:
¿Hay alguien  por ahí?Un infinito
eco silente me da contestación.

¿Serás lucubración
o existes en verdad? Lo que no dudo
       es que el  sordo te haces  o estás mudo.

lunes, 4 de abril de 2016

Suavemente me matas


Suavemente me matas, con la oscura
devoción de un amante que percibe
mi propensión a arder y me prescribe
cuatro tazas de  anhelo  y calentura.

No hay verso halagador que te adjetive,
sentirte en mi interior es gloria pura,
aunque a veces te vuelvas clara usura
sin que ninguna excusa lo motive.

Nacido  en la raíz de lo adictivo,
lo nuestro es un romance apasionado,
tú me consumes, yo  sin ti no vivo.

Nadie tan caro don me han regalado
 como  tú con tu beso  corrosivo.
Tanto placer seguro que es pecado...

Mi dueño, de buen grado,
serás mientras lo quiera el cielo compasivo.
!Qué me quiten después lo respirado!





Dos en uno


Dos vidas.
Un latido.
Dos cuerpos.
Un suspiro.
Dos deseos.
Un único gemido.
Dos ansias desviviéndose,
Un único vaciarse.
Un éxtasis unísono.
Uno...
Uno...

Y también

Dos pingüinos 
ensayando en el Ártico
un vals a pata coja.

Dos  golondrinas
soñando con un nido entre las nubes
mientras quedan ancladas a su alero
-a imperativo de las alas rotas-

Dos  cometas 
con clara aspiración  al estrellato
que al trabarse   caen y  aún así presumen
de conocerse todas las estrellas

Dos relojes de cuco
dando la hora a un tiempo 
-referida a distinto meridiano-

Dos grillos que se dejan 
la garganta y el alma interpretando
-clave de Luna y tono re- la- mi-do-
su sinfonía incompleta.

Y dos copas,
-vacías por supuesto-
Dos cepillos de dientes,
dos horarios distintos
y dos despertadores
con los que espabilarse de diferentes sueños.

Dos docenas de amigos
-a cada cual los suyos-
Dos clases de aficiones un tanto  contrapuestas.
Dos paraguas.Dos coches.
Dos llaves, dos sillones, dos almohadas.
Dos rincones 
para llorar a solas....

Todo eso y mucho más
-resultaría prolijo enumerarlo todo-
somos tú y yo.

Y luego, de propina,
un  amor .

Uno solo
absurdo, irracional, incomprensible...

Y puede que por eso mismo , acaso,
eterno 
-o casi-

O al menos, pues se ve  nítidamente,
  inasequible a todo desaliento.