lunes, 4 de abril de 2016

Dos en uno


Dos vidas.
Un latido.
Dos cuerpos.
Un suspiro.
Dos deseos.
Un único gemido.
Dos ansias desviviéndose,
Un único vaciarse.
Un éxtasis unísono.
Uno...
Uno...

Y también

Dos pingüinos 
ensayando en el Ártico
un vals a pata coja.

Dos  golondrinas
soñando con un nido entre las nubes
mientras quedan ancladas a su alero
-a imperativo de las alas rotas-

Dos  cometas 
con clara aspiración  al estrellato
que al trabarse   caen y  aún así presumen
de conocerse todas las estrellas

Dos relojes de cuco
dando la hora a un tiempo 
-referida a distinto meridiano-

Dos grillos que se dejan 
la garganta y el alma interpretando
-clave de Luna y tono re- la- mi-do-
su sinfonía incompleta.

Y dos copas,
-vacías por supuesto-
Dos cepillos de dientes,
dos horarios distintos
y dos despertadores
con los que espabilarse de diferentes sueños.

Dos docenas de amigos
-a cada cual los suyos-
Dos clases de aficiones un tanto  contrapuestas.
Dos paraguas.Dos coches.
Dos llaves, dos sillones, dos almohadas.
Dos rincones 
para llorar a solas....

Todo eso y mucho más
-resultaría prolijo enumerarlo todo-
somos tú y yo.

Y luego, de propina,
un  amor .

Uno solo
absurdo, irracional, incomprensible...

Y puede que por eso mismo , acaso,
eterno 
-o casi-

O al menos, pues se ve  nítidamente,
  inasequible a todo desaliento.