martes, 18 de octubre de 2016

Cántico



Solo quiero escuchar,
soy toda oídos
porque por el oído me alimento
de palabras ,
de versos,
de canciones,
que son para mi alma difusas resonancias
de los ecos divinos

Porque , si existe Dios,
será de amor y música,
su corazón,
allí donde reside
su voz original, el puro verbo
por cuya inspiración supo el vacío
el modo de engendrar mil universos.

Por cuya bendición siento que nacen,
de dios sabe qué hueco inesperado,
por qué impulso inmanente
desde dentro de mí acordes nuevos

Solo quiero cantar
lanzar al aire
perseverantemente mis arpegios ,
celebrar que estoy viva,
que a veces gozo y que a ratos sufro,
pero que siempre puedo
desgranar una a una ,sin descanso,
todas las emociones que se empeñan
en abrumarme el pecho.

Conseguir que florezcan sobre el aire
en un vibrante cántico encendido
mientras me quede aliento

Porque la muerte existe,
está acechando,
encadenada a mí como mi sombra,
esperando callada que llegue su momento.

Sé que cuando decida presentarse
a tomar posesión de mi presente
todo será una eterna e infinita
mudez irredimible.

 Tiempo de sobra habrá para el silencio.







lunes, 17 de octubre de 2016

Resonancia



Estoy pensando en ti y casi siento
que bien podría , de alargar mi mano
rozar la tuya y que , por cercano,
mi piel caldeas con tu tibio aliento.

Hasta fabulo que no creo en vano
que , como hago , en  cualquier momento
tu me recreas con el  pensamiento
en un solaz ameno y  cotidiano.

Pues si incluso los astros , tan distantes,
consiguen modular sus pulsaciones
y amoldarse a una misma resonancia

Quién se habrá de extrañar si los amantes
logran armonizar sus corazones
sin importar el tiempo o la distancia.


domingo, 16 de octubre de 2016

Tiempo sosegado


El aire huele a Otoño...

No es la tenue
evocación de hojas maceradas
que en el ambiente flota ,
ni es el peso del humos
que se apega a las faldas de la tierra
o la leve neblina
que nos vela los ojos.

Es todo eso y más,
es la insistencia
con que la luz dorada de la la tarde
pone el alma en huir, siguiendo el rastro
del pájaro viajero.

Y el rumor de los pasos que se pierden
por alamedas grises ,tapizadas
de ausencias y languores,
rumbo a ninguna parte ,
más allá de ese espacio donde el frío prospera
y se mueren los sueños
abrumados de olvido.

Es la premonición
de que , aun incluso así,
es este un tiempo sosegado y casi amable.

Que las grandes tristezas
son las que todavía nos quedan por llegar.







Mamorias del Paraíso


Hubo días que agrada recordar
de serenas mañanas luminosas,
tardes de vino, pájaros y rosas
y noches  de calor en las que  amar.

Pero la dicha nunca es cosa cierta
del Jardín del Edén nadie es el dueño ,
ser felices apenas es un sueño
del que la vida pronto te despierta.

Si hasta el diablo ,leal, ya dio el  aviso:
"Dura un minuto efímero esta gloria",
por ello se nos hace más preciso,
aun sabiendo la táctica ilusoria,
que si hemos de perder El Paraíso
al menos conservemos su memoria.

Qué importa si  olvidar todo lo cura
y evocar lo perdido nos llena de amargura.






Santuario



Esto que veis aquí no es el despojo
de carne por el tiempo devastada,
nunca tuve jamás ningún antojo
de ser triste ceniza enamorada

Ante las tempestades que la vida
arroja contra mí, yo no me achanto,
mejor me quiero muerta que rendida
cuando me caigo, al punto me levanto

Y es que aunque contempléis en llaga pura
los tuétanos de mi alma , aún conservo
intacto lo esencial de su estructura.

Un santuario de nácar, que lo acerbo
del mundo lo transforma en hermosura
por la gracia prolífica del verbo.

Secreto que reservo
celosamente, pues estoy segura
de no hallar más discreta ni noble sepultura.








Pulsión


Seguro que estos verbos
antes que yo los han usado otros,
cincelando palabras y engarzándolas
con precisa cadencia en hermosas imágenes,
en metáforas llenas de misterio
y sensibilidad.
Exprimiendo el aliento que los dioses
le prestan a los hombres y arrancando
el aplauso encendido del Olimpo
con inspirados versos.

Pero cada emoción vital que abruma
mi pecho es solo mía.

Y es a mí a quién le toca retratarla
usando el pincel burdo
de mi lengua, tan torpe, que quisiera
pedir prestados todos sus colores
y su magia a ese beso apasionado
con que el Sol y la lluvia
rubrican su armisticio sobre el cielo.

Ya sé que no me alcanza
la paleta que tengo para hacerle
justicia
a tanto asombro,
a tanto regocijo inesperado,
a tanto amor vibrante...

...a tanta ausencia
a tanto desconsuelo.

Pero no me resigno a la mudez,
si todavía tengo locura suficiente
y una gota de sangre enfebrecida
que escanciar de mis venas
donde mojar mi pluma irreductible .

Por su pulsión escribo sin descanso

Que allí donde no lleguen a contarme
mi arte ni mi oficio,
sé que sobradamente
alcanzará a decirme el sentimiento.