sábado, 3 de septiembre de 2016

Carne de galerna



Cualquier  piélago tiene sus plácidas orillas
Amarrada a tu fe, en medio de tu oncena
borrasca existencial, aún sientes la plena
convicción de  puedes vencer si no te humillas.

Si  logras fabular  que estás sobre la arena
dorada  por el Sol y  llegan de  puntillas 
las olas para hacerte sobre la piel cosquillas
y alegrarte  el oído con su azul cantilena.

Qué importa si es que rola el viento hacia poniente
y  el crujir de tu alma sensitiva  es presagio
de que tu apocalipsis  resulta ya inminente

Confías en que lleve en un rítmico adagio,
 después de la galerna ,la mar  condescendiente,
a alguna playa idílica los restos del naufragio.

El vuelo de la alondra


" Voy  a ti volando, alicaído"
Ricardo López Castro

Va volando hacia el Sol alicaída,
no hay calor que contagie a un pecho umbrío
algo de su viveza , cuando el frío
en su interior ha hecho su guarida.

Pobre e incauta alondra atolondrada,
intentando paliar tu decadente
circunstancia ,te arriesgas a un oriente
abrasador y sales malparada

Porque la pluma es seda, sutileza
que crepita  arrasada cuando augura
un sino de ceniza y camposanto.

Frío o calor, sucumbe la belleza
a su fragilidad y  esa tortura
de saberse fugaz nimba su encanto.

Regresa a la tibieza
del nido y mientras puedas adorna su clausura
con la alegre ardentía de tu canto.



El jardín en invierno




Hace ya tiempo que en mi jardín se adensan
las hilachas de bruma,

Ha perdido la hierba su frescor
  y en el rosal no anida el verderón de siempre.

¿Qué fue de aquellos trinos incendiados
 que supieron poner banda sonora
 a todos los veranos que vivimos
despreocupadamente,
creyéndolos eternos?

¿Qué ha sido de mis flores tan  fragantes?

No es lo más penoso
el que ya  no consiga recordar
el color de las lilas

Es que tampoco sé
cómo era  su aroma...

Está todo sumido
 en  un silencio opaco que satura
 de  aprensiones el aire.

Un sosiego del ruido
tan acre y opresor  que se diría
que   en todos sus rincones se aposenta 
un angustioso olor a camposanto.

Ya ni siquiera  queda 
 el consuelo del sauce
para prestar su sombra   al desolado
paisaje abrumador,
para llorar
con sus verdes sollozos por la ruina

En esta tierra  triste y  agostada,
cubierta de cenizas del ayer,
es inútil sembrar  más ilusiones.

Sobre su lecho exánime
solo puede medrar  la soledad.

Y acaso algunos cuantos 
sobrios y   taciturnos crisantemos. 

miércoles, 31 de agosto de 2016

Nessy




Gratas noches de Agosto
en las que las estrellas patinan en lo alto
y obligan a los ojos a seguir sus efímeras,
elegantes estelas plateadas
y a formular deseos.


Sería tan sencillo
dejarse conquistar por el embrujo
ingrávido y sutil que esparcen sobre el aire
los fragantes jazmines...

Pero hay de antiguo un algo
que me incordia en el pecho.

Una voz invisible
que dicta al corazón que impregne su latido
de verdad,
de entereza.

De congoja.

¿Qué importa si se rompe así el encanto?

La paz es desde siempre
un lapsus transitorio.

La tregua imprescindible
donde acopiar la fuerza y las excusas
para seguir luchando.

Un espejismo
que la vida hace amable
y digna de vivirse entre dos guerras.


****
Ese lago profundo
de aguas trasparentes , joyel de la montaña
donde el cielo se mira y las aves reposan,
parece tan sereno....

Pero tú bien lo sabes ,
ocultos en el fondo
hay monstruos acechantes que medran en silencio
y esperan su ocasión.

Pobres de los confiados
que prefieren no ver cómo mengua la Luna.

Que antes o después
a todos nos espera un tiempo sin templanza.

Terriblemente oscuro.

O bendita tal vez esa ceguera
que les deja gozar
de todas las sorpresas fascinantes
que les depara Agosto.

De toda su hermosura
aunque sea ilusoria.

Quién quiere ser sensato
cuando el presente exulta y es un deslumbramiento
que embauca a los sentidos.

Qué dulce que resulta abandonarse
al albur del  azar sin más cautelas,
mientras el mundo gira
y la luz se desangra alrededor.