domingo, 11 de septiembre de 2016

Rutinas






Levantarme, mirarme en el espejo

y no reconocer el amargado

rictus que luce el rostro abotargado,

cada hora más viejo.


Vivir un día más bajo el dictado

de arrastrar por el mundo mi pellejo

llevando eternamente el peso añejo

de Adán y su pecado



Un gesto , por mil veces repetido

no consigue cobrar mayor sentido

ni ser más trascendente.


Pero habrá que intentarlo, toca ahora

la rutina del verso que a deshora

cuenta en palabras lo que pecho siente.


Añagaza elocuente ,

música que sorprende al aire y lo enamora

hasta que le sonsaca la brisa que lo aviente.




Corriente


Ya  no quiero seguir , el manso río
caliente de mi sangre esta cansado
de correr por correr desorientado
en la mitad de un  páramo sombrío.

Bajo el cantar risueño y sosegado 
que  entona su corriente, anida el frío
de los limos del fondo y el hastío
del que huye y no llega a ningún lado.

Siento la tentación de  detenerme,
 para el  desfallecido es placentera
la agrisada  visión de lo  que duerme.

Pero algo me empuja a que prosiga,
y es que  , a veces, qué bella es la ribera
thecnicolor  que  Mayo nos  prodiga.