Poeta que de noche en tu tejado
maúllas versos tristes a la Luna,
igual que un gato triste enamorado
-creo que con idéntica fortuna-.
Ella te tiene con su luz silente
aprisionado en redes plateadas ;
el tejado es de zinc y está caliente,
cuida bien dónde pones tus pisadas...
Con femeninas tácticas te alienta
a que adaptes tu pálpito poético
a su gesto, de humor siempre cambiante
Puede ser que sin darte apenas cuenta
se vuelva el eco de tu voz patético
y acabe en un rebuzno sonrojante.