viernes, 20 de mayo de 2016

Las cosas, por su nombre


! Cuánta mierda ! ! Dios mío ! ! Cuánta mierda
nos hacen respirar! Por el dinero
el mundo en un inmenso estercolero
convertinos sin pausa bajo cuerda.

Por más que la envolvamos con esmero
en el "publi-glamour"  que nos alerda,
la mierda sigue  siendo siempre  mierda, 
así la venda el rey o su porquero.

Y luego está la flor, que se desviste
en el aire de mayo y sacrifica
bajo el pie que la ignora olor y encanto.

Y  aquella heroica piel, que se resiste
a negarse  a sí misma  y se dedica
a pregonarse  aroma sacrosanto.

Qué decisión tan triste
la de una humanidad que se vindica
ya muerta y habitando en un gran camposanto.



jueves, 19 de mayo de 2016

Lengua ( limpia, fija y da esplendor)


Un cincel afilado  que desbasta
las rebabas del verbo y lo somete
a la tribulación de su estilete
con rigor encomiable y entusiasta.

Un  buril delicado  que acomete
la labor de incidir  sobre la vasta
tosquedad de la idea hasta que engasta
un brillo en cada mínimo piquete.

Un bisturí   avezado en la cisura,
que sabe cómo hacer una sangría
para que la emoción llegue hasta el río.

Una aguijón dispuesto a ser tortura
del alma  hasta que alumbre poesía
trasformada en un puro desvarío.

Y acaba el verso mío,
tejiendo con palabras  encajes de Bruselas
a base de  esquilmarme  mis tristes entretelas.









Agujero negro




Hay ojos que nacieron
para ser testimonios de derrotas.

Mirar  es solo ver
paisajes saturados de abismos y tinieblas.

Un penetrar   al límite
del íntimo misterio,
allí donde la hondura y la verdad
acaban por  fundirse y alumbran un  dramático
fulgor inaguantable.

La noche,
su corazón oscuro,
se nos antoja entonces la  más sabia elección,
el último reducto    donde salvaguardarnos
del miedo y la locura.

En su silencio ascético
se vuelven consistencia los rumores
que  en las claridades del día se disuelven.

 Se crea así una mágica   atmósfera cargada   
de músicas inéditas ,envueltas  en  un halo 
 de  grata plenitud y suave transparencia
en donde el alma puede 
hallar serenidad.

Casi puede tocarse con los dedos
la bienaventuranza.

Después ya poco importa
ser o no ser,
parirse
otra vez transformada en aleteo lúdico 
capaz de ser leyenda
o rendirse a la lógica prosaica y contumaz 
de la aniquilación.

 Al fin y al cabo,
se crece siempre a costa
de irse  alambicando, de irse consumiendo
hasta alcanzar el límite  en que existir consiste
en ser una emoción vibrante  que se encarna
en el verbo preciso con el  pálpito exacto.

La luz, 
toda la luz,
su  cara esencia,
ahora ya lo sabes,
es algo que se oculta  siguiendo el puro  instinto
del buen superviviente.

Con que la roce el aire se corrompe...

Por eso vive y medra
explorando el  eterno y germinal
negror de sus adentros.

Tararear boleros


Todo lo que apreciabas
se te fue deshaciendo   entre los dedos

Ya ni siquiera sientes
dolor,
solo pervive
la sensación difusa de un inmenso vacío.

Y un angor sobre  el alma  ,que certifica el peso 
de la fatalidad.

La vida es lo que es ...
nosotros no podemos cambiarla, 
ni tampoco
dejar de respirar , ni de seguir
luchando y sucumbiendo al engaño flagrante
 de negarnos adictos 
a la fascinación por la derrota

De continuar tirando
del  arado  pesante de los días.

De ir abriendo surcos
donde  dar sepultura a las cenizas
de malogrados sueños.
mientras que ,  como pájaros que emigran
en busca de otros climas  más  benignos,
contemplamos  huír de nuestro lado
los recuerdos más bellos y felices.

De ser  la viva imagen
de la desolación

Menos mal que aún nos queda el inefable
misterio de la música...

 Emponzoñar el aire de nostalgias,
andar tarareando  desafinadamente
anticuadados boleros
consigue silenciar  ciertos rumores
   que  a  deshora mascullan  evidencias  incómodas.

Que ni hay  ni se espera
que brote ,ni siquiera regándola con lágrimas,
sobre esta tierra exhausta un tiempo venturoso
cuajado de momentos más fecundos.

Ni sobre el cielo azul concibe el cristalino
 la frágil esperanza de que exista el milagro
de otros cielos mejores.

domingo, 15 de mayo de 2016

La tristeza mayor


El aire, ese es ahora
el mortal enemigo 
que se empeña en faltarnos,
que se obstina 
en ahogarnos   con saña en el  silencios
 supurando congoja,
 al tiempo que proclama su triunfo incontestable
trayendo mil virtuosos olores añejados, 
que van acuchillando la memoria.

Ya no cabe,por mucho que se apriete,
  el hondo  desamparo
en la estechez del pecho
ni  alcanza la tristeza
 esconderse en los ojos de cuévano y estanque.

El abandono deja 
la piel, tibia añoranza del tacto , al descubierto;
la soledad la acecha 
de frío a dentelladas.

Y este extravío extremo
de manso corazón que en cada rostro
te busca a su pesar...

El desamor 
 es este perro flaco empecinado
en pasarse las noches
contándole sus penas a  esa   Luna
de luz desangelada
por si acaso se digna a contestarle.

No queda ni un rincón en el que guarecerse
de tanta indefensión desasistida,
de tanto desconcierto..

Estupor desvalido , 
ferocidad inerme ,angustia  sordomuda,
que acaba por volverse indiferencia

No hay  desdicha mayor que un desconsuelo ,
 que ya  agotó sus  lágrimas 
y al que ya no le  quedan más  ganas de llorar

Fumarolas


Solo sabéis de mí lo que yo quiero
que sepáis, unas cuantas  naderías 
triviales que me saco del sombrero
 a base  de inventarme  fantasías 

Que me  gustan las lilas , que hay días
   que enloquezco y me pongo el mundo entero
por montera ,  e ideo melodías
para bailarlas bajo el aguacero.

 Que poca fe me queda ya en el cuero
para  alejar de mí tantas umbrías
por más que rece diez avemarías .

Y unas cuantas verdades ,que aunque desespero
por callar , hallan siempre  un agujero
en el alma   y   liberan ligeras poesías  

Nihilismo


Aovillarme
es todo lo que hoy me pide el cuerpo.

Sumirme en el placer del nihilismo

Vivir...
 vivir sin más ,
sin molestarme
en buscarle un por qué al hado absurdo
de existir masticando la congoja
de ser burda  materia que suspira
por trascender, 
por ser iridiscente
aleteo en el aire ,  que trastoca
universos perdidos  y es pálpito que crea
el caos necesario.

Entregarme a la plácida desidia
de respirar,
gozando del instante
lo mismo que la hierba , que se esponja
bajo la carantoña de la lluvia 
y agradece cualquier deleite mínimo
que sin querer  la vida le regala.

Ser solamente
un ser elemental, emancipado
de sus mil soliloquios , que  rumían
soledades y agravan
el silencio con ecos de derrota.

Regresar al estado venturoso
que tenía en el vientre de mi madre
donde un don de quietud era infalible.

Y dejar de  pensar...

Y dejar de sentir ,si se pudiera.