viernes, 20 de mayo de 2016

Las cosas, por su nombre


! Cuánta mierda ! ! Dios mío ! ! Cuánta mierda
nos hacen respirar! Por el dinero
el mundo en un inmenso estercolero
convertinos sin pausa bajo cuerda.

Por más que la envolvamos con esmero
en el "publi-glamour"  que nos alerda,
la mierda sigue  siendo siempre  mierda, 
así la venda el rey o su porquero.

Y luego está la flor, que se desviste
en el aire de mayo y sacrifica
bajo el pie que la ignora olor y encanto.

Y  aquella heroica piel, que se resiste
a negarse  a sí misma  y se dedica
a pregonarse  aroma sacrosanto.

Qué decisión tan triste
la de una humanidad que se vindica
ya muerta y habitando en un gran camposanto.