sábado, 27 de mayo de 2017

Mentir ,mentimos todos



¡ Qué expresión de patético lirismo
ingenuo y trasnochado!

¡ Qué hermosas son las flores
de plástico que ponen una nota
de vida en este limbo en el que habito!

Apenas si se aprecia,
a no ser por la ausencia de deseo
que muestran los insectos, porque se están quedado
algo descoloridas,porque huelen
a fracaso , a encierro y a alcanfor.

Sobre todo si tienes cerrados los postigos
a cal y canto.

Intensa,
la luz siempre nos turba.

Nos conocemos dueños
de un diamante tallado de mil caras
capaces de destellos inclementes.

Cerrar los párpados
es un instinto de supervivencia.

Nunca ha sido
apta para sensatos la verdad.

Supongo que mentir mentimos todos.
Más que nada
de las puertas del alma para adentro.

Pero ya veis, hoy traigo
-qué esperanza me hará tan temeraria-
predispuestos los ojos y el espíritu
para la expiación.

Para al fin redimirme
en el fulgor total o en la ceguera.








El grito



Lo atónito, lo frágil, lo desnudo,
lo inerme… lo perdido…

Lo temerario , lo ardiente , lo entregado,
lo soñador, lo fiel, lo irreductible…

Lo lúcido ,
lo amargo, que se sabe
la tirada fallida de un dios que se entretiene
en jugar a los dados por si suena
la flauta y algún día
gana un menos caótico universo.

Lo ininteligible,
lo absurdo, lo confuso…
Y nada más.

La estrella
estrellada en la frente, el exabrupto bronco
del barro que arrasado por el fuego
aspiró a ser espíritu .

Lo soberbio,
lo frustrado, lo inútil, lo rebelde.
Lo airado…

Y más que nada, lo doliente, el grito
El grito…
¡ El grito,
el grito,
el grito!

El grito lacerante,
el grito dolorido,
el grito condenado a expandirse y hacer
cualquier eternidad más solitaria
y mucho más diabólica.

Y mucho más lejano
y más irrenunciable lo infinito.







Taxidermia


Dicen
que en cada parpadeo de los ángeles
una estrella agoniza
y  nace un  nuevo mundo al desconcierto
de habitar el vacío

! Qué inmensa soledad!
! Qué desamparo siente
el corazón que late sin que haya
nadie que se haga eco de sus palpitaciones!.

Se hace necesario
el inventarse un ritmo que le marque
un pulso artificial,
un himno que lo vuelva a su querencia.

Hacer cuchillo del dolor y hundirlo,
destello que se quiebra,
en la ilusión que espira.

Desarraigar la carne,
descarnar la materia

Tersura,
la piel sin savia del tambor ofrece
su  yerma pulcritud.

Si  la suerte lo elige
y se obceca la lluvia, acaso logre al fin
que suene un chachachá sobre su cuero árido.
y simular que sabe
el exacto rumor de la alegría


Un día más...



Un día más...

Otro mustio puñado de minutos
perdidos por las sendas del tedio y la rutina,
otra oportunidad desperdiciada
de arrancarle a la vida cicatera
un pequeño pellizco de alegría,
ese buen sucedáneo
de la felicidad

Otra claudicación.

Otro suspiro
que en nada alivia la plenitud del pecho.

Es solo un rastro leve,
un rumor de tristeza sublimada,
étereo como un vuelo de libélula
violando la inefable y sensitiva
transparencia del aire.

Sería vaporosa,
sutil huella de luz
a no ser por ese olor picante que delata
el fluir de la sangre.

Y los ojos del tigre
brasas
acechando los surcos violáceos que aletean
y agitan los instintos acerados
de las torvas esquinas de la noche.




viernes, 26 de mayo de 2017

Si yo tuviera




Si yo tuviera la palabra exacta
capaz de devolverle la frescura
al lirio que marchita el sol de media tarde,
al agua que se pudre en la pecera
a las lívidas carnes de un ángel inocente
que agoniza de amor,
sin duda la diría
aunque al hacerlo desequilibrara
el fulcro tan precario en que se asienta
el universo entero .

Tal vez eso impusiese una segunda
y mucho más feliz recreación.


Si yo tuviese la palabra lúcida
con que explicar de un modo algo sensato
los muchos sinsentidos que nos dejan
a merced de nosotros y nuestros estupores,
la diría,
me vería obligada a pronunciarla
a riesgo de entenderla y entenderme
y conocer la culpa que me toca
en esta pantomima sanguinaria .

Si yo tuviese la palabra amable
que sabe ser el bálsamo
que necesita la desesperanza,
el lidimento que cura la tristeza,
el mágico elixir que en un instante
trasforma la sonrisa en luminosa
la diría
sabiendo que sería presumible
tener que hipotecar en el intento
un poco del acopio de egoismo,
patrimonial del alma.

Pero yo sólo tengo
este verbo manido y previsible,
de charlatán de feria verborreico
que habla por el gusto de escucharse
al que nadie le presta su atención
sabiendo que al decir no dice nada.

Por eso es que me callo.

Y espero que se callen y se aquieten
esos lobos que suelen llegar a acompañarte
cuando la noche se adensa y se prolonga .


Y amanezca mañana,quiera dios o no quiera,
aunque sea trayéndonos
una nueva ración de oscuridad.













Enemigo


El tiempo no saquea,
ni hiere , ni aniquila
ni siquiera contempla indiferente
desde su autoridad nuestra debacle,
el tiempo solo fluye , se desliza
sobre la superficie de las cosas
y sigue su camino.

Y pasa, sin querer, sobre nosotros
como una fuerza ciega que remuele
lo que desde el principio estaba destinado
al pudridero ruin.
dejando al descubierto que existimos
porque existe el milagro,
que nuestra contingencia
es ser fragilidad.

Desde dentro conspira
el mayor enemigo.

Porque el germen del polvo
solo polvo procrea,
destinado a aventarse
por espacios de olvido.

Y, si es que tiene suerte, conseguir que suspire
melancólico el éter,  impregnado del pálpito
 de una voz que susurra un puñado de versos.



.




miércoles, 24 de mayo de 2017

Aleteos



Ya está de nuevo aquí el aleteo,
perturbador,
sumario de lo torvo,
sombra de gavilán que se recrea
presagiando desastres en tu frente.

Hay quien ya nace ungido de cenizas
y un indicio decrépito en los ojos.
Y un espasmo en el gesto que delata
un alma predispuesta a amilanarse.

Como hay quien persevera ,valedor de lo absurdo,
y en cada tempestad presiente una metáfora
de música y color
y en cada ocaso
epifanías de estrellas imposibles

Ni habremos de salvarnos por lo crédulos,
ni por cautos vivir sin más enojo.

De muertos no pasamos

Pues dale viento azul y gusto al ala,
que el cielo continúa estando arriba .

Y asombra un rato al mundo
con tu recreación de las cadencias
más lujosas del aire

Es seda y seducción el rumor níveo
del vuelo embaucador de las palomas ...








Blancas soñé las lilas



I

Qué estúpido es pensar  que las garras no pueden
 con la gracia sedosa de las alas
o no vence el invierno
la ilusa rebelión de las palomas.

Blancas soñé las lilas
y suave su perfume
y sonriente,
y sosegado y cálido el aliento
de las últimas horas de la tarde .

Y cuando quise darme cuenta sustentaba
nieve y noche y rigor entre las manos

II
Fue Abril y su esplendor ,sin condiciones,
rindiéndose a la rija de Diciembre.

Ya no dan para más
sobre el azul las nubes plañideras,
sólo regalan sal a la osadía
de ser de los jazmines.

Preñadas de grisura
suelen llegar ahora, vaticinan
que puede ser peor,
que hay una piedra
para cada cristal ,un desconsuelo
para cada garganta .
Así no habrá manera de que cundan
cantos que emulan trinos sin ser pájaro.

Ya no sé
ni para qué respiro,
ni para quién desgrano verso a golpe
mi letanía infame de derrotas.

III
Todos sabéis con cuanto desparpajo
tantas veces la vida nos revela
su don oculto y signa con su magia
la piel del alma inesperadamente

Mientras muere sin prisa, derramando hermosura,
cualquier día benigno
y un fulgor en el cielo trae noticia
de que un mundo se extingue
o que otra estrella aflora…

A veces,
sólo a veces ,
ocurre que padezco como propia
la indefensión de todo lo posible
mordiéndome la carne.

Y aunque saber no sé para qué sirve
la atroz incoherencia que supone
el que el dolor se aúne con lo vivo

Si me conmuevo
y sangro
y un dios menor se apiada,
por un instante breve lo presiento.






Estrategia


Ahora que habías aprendido
a espulgarte de espinas
a olvidar el aroma de las rosas
y a inventarte perfumes indoloros,
que habías conseguido dispersar
la arena sobre el yermo
domar los espejismos y a pintarlos
de estaciones de niebla y desmemoria,
ahora,
que ya sobre los labios sentías el dulzor
que según cuenten adereza el triunfo,
la vida aún guardaba en su recámara
una nueva estrategia del estrago
vestida en suavidad .

Y de repente
te regala la lluvia
de unas cuantas palabras, gloria líquida
para tu oído exahusto.

Y se deja tentar el corazón
por su grata textura rumorosa
a ritmo y a verdor que magnetiza
sutilmente al latido.

Y de nuevo te enreda en lo posible.

Lo improbable,
lo hermoso...

Lo infeliz.

¿ Y qué?


Ya ni siquiera siento
que la desdicha pese o que revista
de indefensión al aire .

Es solo esta indolencia,
este impasse que respiro y se convierte
en intensa desgana de mí misma.

¿ Y qué si ahora
me da por estrenar los lagrimales
por despojarme un rato
del gesto de estoicismo ,
por  avenarme a fondo
de mi desesperanza y de mis miedos.

Y qué si fluyo a cántaros
amargor y blanduras
capaces de agostar constelaciones
y de preñar el hombro que se presta
de un jugoso rumor con gusto mandarinas.

Y qué si me desnudo de pudores
y me dejo sentir lo que me debo
mujer en carne viva
cansada de tener que simular
que el roce de la vida no la hiere.

Y qué si en esta noche inusitada
me da por desvelar fragilidades.

Mañana ya habrá tiempo de volver
al terrible redil de los que sufren
sus penas en secreto

De los que se atrincheran
en silencios graníticos y logran
sepultar bajo el peso de su losa
al frío e insensible corazón.


















Árbol viejo


!Árbol viejo... ! !No habrá quién te enderece...!
Tu tronco retorcido es la evidencia
de aquello que viviste y su apariencia
jamás te desmerece.

Tu epidermis parece
un mapa para ciegos. A conciencia
te maltrató el amor , cada excrecencia
medra en el tiempo y no desaparece.

Solo aguardas otoños
en que gozar de atardeceres ñoños
de serena y feroz melancolía.

No sabes como espera
suspirando por ti la primavera,
que hay savia añeja dentro todavía