viernes, 26 de mayo de 2017

Si yo tuviera




Si yo tuviera la palabra exacta
capaz de devolverle la frescura
al lirio que marchita el sol de media tarde,
al agua que se pudre en la pecera
a las lívidas carnes de un ángel inocente
que agoniza de amor,
sin duda la diría
aunque al hacerlo desequilibrara
el fulcro tan precario en que se asienta
el universo entero .

Tal vez eso impusiese una segunda
y mucho más feliz recreación.


Si yo tuviese la palabra lúcida
con que explicar de un modo algo sensato
los muchos sinsentidos que nos dejan
a merced de nosotros y nuestros estupores,
la diría,
me vería obligada a pronunciarla
a riesgo de entenderla y entenderme
y conocer la culpa que me toca
en esta pantomima sanguinaria .

Si yo tuviese la palabra amable
que sabe ser el bálsamo
que necesita la desesperanza,
el lidimento que cura la tristeza,
el mágico elixir que en un instante
trasforma la sonrisa en luminosa
la diría
sabiendo que sería presumible
tener que hipotecar en el intento
un poco del acopio de egoismo,
patrimonial del alma.

Pero yo sólo tengo
este verbo manido y previsible,
de charlatán de feria verborreico
que habla por el gusto de escucharse
al que nadie le presta su atención
sabiendo que al decir no dice nada.

Por eso es que me callo.

Y espero que se callen y se aquieten
esos lobos que suelen llegar a acompañarte
cuando la noche se adensa y se prolonga .


Y amanezca mañana,quiera dios o no quiera,
aunque sea trayéndonos
una nueva ración de oscuridad.