miércoles, 24 de mayo de 2017

El octavo pasajero


Vista así,
en la semipenumbra y desde lejos
quién diría
que la humana criatura ,
inerme y de gesto abandonado,
no es la viva imagen
de calma espiritual.

No hay ni un solo signo
que haga sospechar que abrigue en sus entrañas
ninguna otra inquietud que no consista
en dejarse mecer por el silencio.

Que exista un ente oscuro
que solamente espere esa ocasión
en que el rigor aprieta , hasta que obliga
a liberar el grito
y a dar a luz los días abismados
en ira incontenible .

Que, igual que en todo aquello
que se debe al apremio de la vida,
anida en su interior un germen de violencia.

Un extraño , terrible y alienante
octavo pasajero.