sábado, 27 de mayo de 2017

Un día más...



Un día más...

Otro mustio puñado de minutos
perdidos por las sendas del tedio y la rutina,
otra oportunidad desperdiciada
de arrancarle a la vida cicatera
un pequeño pellizco de alegría,
ese buen sucedáneo
de la felicidad

Otra claudicación.

Otro suspiro
que en nada alivia la plenitud del pecho.

Es solo un rastro leve,
un rumor de tristeza sublimada,
étereo como un vuelo de libélula
violando la inefable y sensitiva
transparencia del aire.

Sería vaporosa,
sutil huella de luz
a no ser por ese olor picante que delata
el fluir de la sangre.

Y los ojos del tigre
brasas
acechando los surcos violáceos que aletean
y agitan los instintos acerados
de las torvas esquinas de la noche.