miércoles, 31 de agosto de 2016

Nessy




Gratas noches de Agosto
en las que las estrellas patinan en lo alto
y obligan a los ojos a seguir sus efímeras,
elegantes estelas plateadas
y a formular deseos.


Sería tan sencillo
dejarse conquistar por el embrujo
ingrávido y sutil que esparcen sobre el aire
los fragantes jazmines...

Pero hay de antiguo un algo
que me incordia en el pecho.

Una voz invisible
que dicta al corazón que impregne su latido
de verdad,
de entereza.

De congoja.

¿Qué importa si se rompe así el encanto?

La paz es desde siempre
un lapsus transitorio.

La tregua imprescindible
donde acopiar la fuerza y las excusas
para seguir luchando.

Un espejismo
que la vida hace amable
y digna de vivirse entre dos guerras.


****
Ese lago profundo
de aguas trasparentes , joyel de la montaña
donde el cielo se mira y las aves reposan,
parece tan sereno....

Pero tú bien lo sabes ,
ocultos en el fondo
hay monstruos acechantes que medran en silencio
y esperan su ocasión.

Pobres de los confiados
que prefieren no ver cómo mengua la Luna.

Que antes o después
a todos nos espera un tiempo sin templanza.

Terriblemente oscuro.

O bendita tal vez esa ceguera
que les deja gozar
de todas las sorpresas fascinantes
que les depara Agosto.

De toda su hermosura
aunque sea ilusoria.

Quién quiere ser sensato
cuando el presente exulta y es un deslumbramiento
que embauca a los sentidos.

Qué dulce que resulta abandonarse
al albur del  azar sin más cautelas,
mientras el mundo gira
y la luz se desangra alrededor.