lunes, 4 de abril de 2016

Suavemente me matas


Suavemente me matas, con la oscura
devoción de un amante que percibe
mi propensión a arder y me prescribe
cuatro tazas de  anhelo  y calentura.

No hay verso halagador que te adjetive,
sentirte en mi interior es gloria pura,
aunque a veces te vuelvas clara usura
sin que ninguna excusa lo motive.

Nacido  en la raíz de lo adictivo,
lo nuestro es un romance apasionado,
tú me consumes, yo  sin ti no vivo.

Nadie tan caro don me han regalado
 como  tú con tu beso  corrosivo.
Tanto placer seguro que es pecado...

Mi dueño, de buen grado,
serás mientras lo quiera el cielo compasivo.
!Qué me quiten después lo respirado!