jueves, 7 de abril de 2016

Uno más


Porque a estas alturas ya no aguardo
sobre la piel amnésica  de auroras
fuegos artificiales ni  hormigueros,
 ni en el corazón más armisticios,
la vida me lo debe.

Uno más
que consiga atraparme en la alambrada
de tul o de metal de sus aristas
y devolverme al mar  en plenitud
 más allá de riberas o de anclajes.

Sé que son de sorpresa y de impostura
o,  si acaso,que están aderezados
con la materia que a los sueños prestan 
los vapores más lúcidos del vino.

Pero uno más 
a falta de otras  árnicas le  ruego ,
 al cielo que me debe algún milagro.

Tan solo un verso más, casi traslúcido,

que preste a mi  existencia, hecha miseria,
luz en que  apuntalarse.


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Uno más
Que me obligue a espiar como respira 
la noche, a violentarla
y a concebir sobre un lecho de aromas
 infinitos pecados del espíritu,
o  acaso de la carne,sin más culpa;
y por supuesto, todos  la mar de originales.

Por uno así le vendo
 el alma al  mismo diablo.

Uno más,
voz del agua,
 tatuada por la lluvia sobre el dorso
de todas los paisajes  de ceniza,
que sea mi testigo y que me enmiende,
cuando  los años sean desmemoria.

Uno más...
 Y si es que no es posible,
este mismo.

Escrito con aliento sobre el humo,
fumarola  danzante de la música,
creada para ser alegoría
de un íntimo universo que palpita
al tiempo que colapsa .

Y se disipa.

Y tercamente busca en sus despojos
un  adarme de fe,
cuatro moléculas
 resilientes de  un gris deslabazado.

Y vuelve a reinventarse.

  .