martes, 7 de julio de 2015

La mitad del cielo


Todas fuimos hermosas.
Deliciosas muchachas quinceañeras,
frágiles como hadas,
de corazón risueño, decidido
a dejarse asaltar por el asombro
ante el profuso estuche de confites
envueltos en papeles plateados
rellenos de sorpresas que creíamos
que sería la vida.

Todas fuimos ingenuas y esperábamos
algún príncipe azul,capaz de hacernos
vivir dentro de un cuento sin fisuras ,
en el que levitar bailando valses
mientras llega la hora de hartarse de perdices

Todas fuimos felices cualquier día
inesperado de una primavera
que fue breve y pasó
y dejó un gusto
agridulce grabado en la epidermis
esquilmada del labio,
y una extraña terneza que blinda contra el tiempo
el brillo en la mirada.

Todas al fin supimos
que de todos los sueños se despierta,
que a los ojos de muchos solo alcanza
nuestra mayor virtud ,
el fortuito caudal que es esa dote
de la excelsa beldad,
los años , tan escasos,
que tardan nuestras tetas
en llegar hasta el borde del ombligo.

Todas fuimos capaces,
de pasar de puntillas sobre el fango
de la cruda verdad,
aquella que nos dice que todas, finalmente,
seremos invisibles,
sin dejar de mirar a las estrellas;
todas somos capaces
ayer mañana y siempre,
de rebuscar , hurgando en las entrañas
esa fuerza vital que nos anima,
y mostrarsela al mundo.

Todas somos mujeres,
que es como decir
que a todas se nos puso de serie, sin pedirlo,
por apellido pura resiliencia.

Todos somos mujeres,
meretrices,
a ratos,
que sabemos de besos y caricias
y abrimos nuestras piernas
y engendramos.

Y otros somos santas , o heroínas calladas,
que paren y que crían
que cuidan y que enseñan.
Somos madres, esposas,
hijas,
hermanas ,
fieles
amigas,
compañeras.

Entonces¿ Cómo es
que todavía hay tantos que se empeñan
en esa reducción al esperpento?
En  negarnos,
por la sublimación que nos abduce
o el ninguneo que nos aniquila
el poder entregarnos con orgullo
a la celebración de nuestra esencia.

Todas somos mujeres
de manos delicadas y almas firmes
que juntas conformamos
esa columna hercúlea que sujeta
una mitad del cielo.

Mujeres entregadas,
amantes,generosas
que a cambio solo piden lo que dan.

Que tal y cómo son, así las quieran