lunes, 17 de diciembre de 2018

Despertar



Te vas acostumbrando...

Sin darte apenas cuenta,
poco a poco te vas acostumbrando
a aceptar cualquier cosa.

Las mañanas en que no sale el Sol,
las tardes que discurren entre niebla
y las noches sin Luna y sin lirismo.

A habitar en regiones
pobladas de renuncias
en las que solo medran las tristezas ,
a intentar exprimirles
la gota de necesaria de cinismo
con que irse anestesiando

Pero aun así presientes
que un modo más humano y más feliz
de vivir es posible.

Te dices en voz baja
que hay que permitirse soñar de vez en cuando ,
que tienes que arriesgarte
a sacudir tu inercia
y a derribar murallas ,
que decidir tus límites
depende de ti mismo.

Que aunque a todo o a nada
es la dura batalla de la vida,
fracaso es no luchar por conseguir
que tu ilusión florezca ,
que estallen tus sonrisas y perfumen
el aire como pétalos .

Y decides que no quieres ni debes
morir sin intentarlo.




Derecho elemental



He contado hasta diez...

Y hasta cincuenta

Y hasta cincuenta mil cincuenta veces.

Y como , aunque los números no acaban,
no es tan infinita mi paciencia,
ya está llegando al límite.

Creo que me he ganado
mi humano derecho a rebelarme.

A exigir lo que es justo,
alguna vez me tiene que tocar
bailar con el más guapo,
comerme algún bombón
distinto al de café,
que no lleguen heladas
que malogren mis lilas en Abril
que no se desmoronen
mis castillos de naipes.

No es que sirva de mucho,
lo más frecuente es
hablar para los sordos y en medio del desierto,
que no te escuche nadie.

Pero de menos sirve
ser la más abnegada,
comedida, virtuosa y servicial,
la más prudente,
y vivir cosechando
desde Enero a Diciembre indiferencia
y condenada a ser imagen viva
de invisibilidad.

Pues que se entere el mundo,
ya no puedo ni quiero reprimirme,
numerando a destajo frustraciones y rabias,
ahora me ha llegado
el tiempo de gritar
hasta quedarme afónica.

Hasta escupir aquello
que me atormenta el pecho y atora mi garganta
desde hace demasiado.

Lo siento por el aire
que llegará al oído
saturado de sapos y culebras
y quizás eche en falta
aquel uno, dos, tres,
diez, quince, veinte...
...treinta mil...
bien capaz de anestesiarlo.

Pero es que soy un ser que vive , siente
y tiene sangre y bilis...

Y hoy por hoy, contar,
ya he contado bastante...








Ya casi



Me voy difuminando,
lo noto,
cada día
estoy más rodeada
de bruma
y más dispuesta
a encontrar en lo oscuro de su abrazo
cierta benefactora
intimidad.

Ya casi
soy apenas un pálpito ,
un aliento,
un rumor insinuándose
por entre los silencios de la noche.

Ya casi
he logrado que el alma aprenda la manera
de liberarse de sus esclavitudes
a base de suspiros.

El cuerpo es otra cosa...

El cuerpo se resiste fieramente
a dejar sus anclajes,
es fiel a su apegos...
se aferra a sus pasiones,
le gusta percibirse en su materia,
incluso siendo barro dolorido.

No le resulta fácil
aceptar la sufrible intrascendencia
de su destino,
ser
polvo
y que lo avienten
hacia los cuatro puntos cardinales

Pero será mejor  que se acostumbre al vértigo
de sentirse otra vez en libertad ,
ya casi han empezado
a soplar suavemente a sus espaldas
los vientos del olvido.

Habrá que irlo engañando

para que poco a poco se aclimate
al placer de  volar.

domingo, 16 de diciembre de 2018

Diluvio de aguasal



La sinrazón entero te devora
desgarrándote el alma a dentelladas
Una sombra, una duda, una traidora
nube que oculta noches estrelladas

Y unos ojos serenos que te miran
mostrando su cariño sin mesura,
unos labios callados que suspiran,
una sonrisa ahogada en amargura ...

Un filo de navaja, un lazo al cuello,
yugo , yunque y martillo que golpea.
Una sospecha ahogando hasta el resuello,
gota tras gota, hasta lograr que sea
diluvio de aguasal, tedio infinito,
dónde cualquier amor muere marchito.


Madre Tierra



Acaricio la hierba con la mano
y me lavo los pies con el rocío;
el cáliz de los lirios no profano
aunque pruebe su néctar dulce y frío.

Me peina el viento suavemente el pelo,
me alegra el grillo con su serenata,
me arropa con cuidado el mismo cielo
con su chal negro de satén y plata.

Me cuenta un cuento la vetusta hiedra,
la misma historia que con voz silente
más de mil veces le contó la piedra.

El sueño sobre mí su cerco cierra
y me duermo tranquila y dulcemente
entre los brazos de mi Madre Tierra



El milagro del espino



Qué cálida es luz que les desvela
a los ojos las rutas del ensueño,
esta forma de hacer de lo pequeño
un capricho pintado a la acuarela.

Quién te iba a decir que con empeño
y satén en la voz que lo cairela
lograrías vestir de lentejuela
las aristas del un aire zarzaleño.

Poco a poco el dolor desaparece
y se diluye el eco de su aliaga
en cada cicatriz hecha a sus puyas.

Siempre existe un minuto en que merece
la existencia vivirse ,que en biznaga
se trasforma el espino si lo arrullas.

Historia de la biznaga.-https://www.tavolanews.es/blog/2018/05/09/la-biznaga/



Lo eterno



Las manos que se quieren ardedura
sobre la piel, a impulso del deseo
se inventan un gentil chisporroteo,
migajitas de amor y travesura.

La carne acostumbrada a su clausura
se deja despertar por el fogueo
de  juegos de artificio, un galanteo
que con facilidad la transfigura

Hay noches que debieran ser eternas
y quedar patentadas para el gozo
nacido del ardid de abandonarnos.

Que ya vendrán los días de galernas
y ante la inmensidad de su destrozo
tan solo aquel recuerdo ha de salvarnos.




Talismán




Yo tengo un tuerto, viejo conocido,
que me sigue la sombra por rutina,
de la sala de estar a la cocina,
de la mañana hasta anochecido.

Por dónde va parece que ha caído
algún bólido astral, pues su genuina
propensión al desastre se trajina
cualquier desaguisado inadvertido.

Me emboza el fregadero ,empercudido
deja el baño , las plantas me extermina...
Acabará buscándome la ruina
si antes no enloquezco y/o me suicido.

Admito que lo tengo consentido,
él es...! mi talismán !.Aunque no afina...

Pero al que me lo toque por asomo
es que con papas ,! crudo! ,me lo como.


Irresoluto


No pierda más el tiempo preguntando a la aurora
el por qué no te quita el cobertor el frío,
¿Es que no ves que esperas esa piel redentora
que abrase y tenga al tiempo el frescor del rocío?

Yo soy ese sujeto que cuelga, irresoluto,
de cualquier oración que tus labios pronuncian,
de los largos silencios ataviados de luto
cada vez que a llamarme ,doloridos, renuncian.

Soy rumor que te envuelve y te acerca el recado
de que existe lo suave y que lo ardido existe
más allá del ensueño febril y alucinado
con que la noche insomne por costumbre se viste.

Y el suspiro que el impregna el aire de un larvado
presagio de otro día desalentado y triste.

Señal



Yo solo necesito un gesto tuyo
para sentir que el día se engalana
sin que haya un ruiseñor en mi ventana
cantándome su arrullo.

Una hebra de luz se afiligrana
y en su borrachería me zambullo
soñando que observarme en ella intuyo
tus ojos avellana.

Temo que la ilusión se desvanezca
si no logro de ti seña precisa
antes de que anochezca

Entonces date prisa
no quieras que entre sombras languidezca
cuando cuesta tan poco una sonrisa

jueves, 13 de diciembre de 2018

En rebeldía


Arrecian las tormentas
y no dan un respiro
las mortificaciones.

Podría haberme dado por vencida
hace ya mucho tiempo,
no se pueden drenar todas la aguas
que a diario diluvian
y no es fácil remar contra corriente.

Si yo fuera sensata,
debería haberme retirado
mientras aún tenía casi indemnes
el porte y la figura
y el genio conservaba algún que otro retazo
en que reconocerme.

Pero solo me queda ,
intacto en su coraje
y en su tenacidad ,
el corazón,
magnífico insensato
-por no decir demente-
y nunca ha sido fácil convencer
de que debe rendirse
al que vino a este mundo
trayendo en su genética marchamo de rebelde.

Así que aquí no sirve el tirar la toalla,
ni es opción resignarse
a sorberse las lágrimas y rezar porque el cielo
no decida que piedras nos lluevan de lo alto
la semana siguiente.

No único posible
es seguir adelante luchando con la vida
hasta que el cuerpo aguante.

Es apretar los dientes
y forzar la sonrisa ,
fingiendo que los golpes ni se notan,
ya se sabe
que a todo el que te hostiga y te maltrata
esa desafección
es lo que más le duele.





miércoles, 12 de diciembre de 2018

Inoportuna


Cuántas noches quisiera
ser capaz de arrancarme con  uñas y con dientes
de cuajo la memoria...

Tormento refinado
que acude puntualmente a desvelarme
con recuerdos de aquel tiempo que era
tan feliz sin saberlo,
que hoy sé a ciencia cierta
que ya no volverá.

De qué le servirá
tener memoria al agua
ahora retenida
en la cárcel carnal de nuestro cuerpo,
si acaso se recuerda
suspendida en la nube,
tiritando en la nieve,
resbalando
sobre la superficie de la hoja,
fluyendo alegremente,
jugando a columpiarse
entre los cangilones del molino,
saltando en el arroyo
convertida en canción?

¿Será más encendido
y más sutil el aire
que guarda a cal y canto remembranzas
de todos los suspiros de amor que lo han surcado,
de todos los sollozos
de pena que ha tenido que embeberse,
de todos los silencios que alguno vez lo hirieron
con su inconfundible
rumor a  desamparo y soledad?

Tener memoria sirve para poco.

Para vivir anclados al ayer
regurgitando
imágenes nostálgicas.

Ardor reminiscente
de un pasado
que el tiempo ha cocinado a fuego lento
y que en nuestro interior nunca termina
de estar bien digerido.

Para eructar a ratos
acedías en forma de poemas.

Para reconocerse ese patético
perdedor reincidente,
que verso a verso arroja  frustración por la boca
para ver si así espanta
las ganas de llorar.






El milagro de Santa Ana ( Villancico)


Dedicado muy especialmente a Miguela. Con todo mi cariño

Santa Anita no tiene más que dos dientes,
más que dos dientes, madre,
tiene Santa Ana
y le quiere dar del comer al Niño,
gachas de  harina y leche
cada mañana.

Pero el Niño no se las quiere comer
y no se aviene
a más razones
y por más que lo mime o le riña,
el Santo Infante
siempre dice que “nones”
dice que no, que no, que no,
siempre dice que “nones”.

Santa Anita echa mano de su experiencia,
de su paciencia, madre,
de su ternura,
pero al cabo consigue muy poca cosa
porque la culpa tiene
su dentadura.

Y es que no se puede figurar
que tal desgana
tengo el motivo
en que un niño tan rechiquitin
le haya salido
algo aprensivo
y dice que nones,
que no, que no,que no
siempre dice que nones.

Santa Anita que está muy desesperada,
reza y se queja , madre,
con desconsuelo,
levantando los ojos hacia lo alto
algún milagro
le pide al cielo.

Y hasta Dios se elevó la oración
que desgranaba, madre, la Santa Abuela
y el buen Padre se compadeció
y en un instante 
fue devolviéndole
muela tras muela,
que sí, que sí que sí
que se las devolvió.

Santa Anita ya no es una desdentada
se ríe y llora, madre,
como chiquilla,
tan contenta al ver que bien come el nieto
cuanda no encuentra
babas,
en su papilla.

Porque ahora su composición
de harina, leche,
miel y cariño
es tan dulce que al fin le gustó
y se rabaña
su plato el Niño,
que sí ,que sí, que sí,
que se lo rebañó.

Santa Anita tenía solo dos dientes,
solo dos dientes,madre,
la Abuela Santa,
pero ahora que Dios le cumplió el milagro
y tiene muelas
presume y canta.

Canta" Arrorró mi Niño",
canta arrorró,
bien satisfecho, que sí, que sí,que sí, 
en el regazo
se le durmió.