lunes, 15 de febrero de 2021

Sin piedad , con pasión



No hay que tener piedad,

hay que rasgar la piel

y separar los músculos,

hundiendo el estilete del verbo que lacera

sin que el pulso te tiemble .


Ahí están ,

sangrantes , como vísceras

de un animal salvaje desventrado,

granados y en sazón

todos los sentimientos

que fueron madurando a base de tragarse

tantas contradicciones

y de beberse a sorbos diminutos

el poso de amargor de aquellos buenos días

que no pudieron ser.


Toca ahora arrancarlos

como el que arranca frutos de la tierra silvestre

y, exprimiendo sus zumos repletos de dulzura,

entregarlos al ansia de la sed de los hombres

por si en ellos se sacian.


Y la pulpa que sobra, mientras aún palpita

arrojarla a los cuervos.


Si es que quedan despojos,

puesto que se quisieron

ardientes,

lo mejor

es dejarlos arder

sobre la inmensa pila funeraria

de las desilusiones.


Con letras invisibles

el humo compondrá sobre el azul

un fugaz epitafio .


Que se cumpla el destino

que llevan en la frente tatuado los poetas

que escriben por placer tristes versos anónimos,

y llegue viento un ábrego del Norte

a barrer sus cenizas.


Después cantará el gallo

y llorará por ellos, que fueron sus amantes,

mil lágrimas de luz,

compasiva,

la Luna.

antes de que amanezca.


El tiempo que nos queda


 

Somos el tiempo que nos queda ( M Caballero Bonald)


Los años, lo sabemos,

no pasan nunca en balde,

y más pronto que tarde se cobran su factura

en duelos y en quebrantos,

en derrotas, en lagrimas, en pérdidas...


Pero debe haber

un punto de verdad

en aquello que siempre nos dijeron

y hay días para todo...


Para vivir sumido en la liturgia

feroz de las rutinas,

para inventarse un canto que sosiegue

el runrún de la rabia,

para abjurar del mundo

por sernos tan adverso,

para culpar a dios de abandonarnos

en medio de este valle de miserias...


Para reír con ganas ,

para llorar y para resignarse,

para olvidar,

para enfangarse a fondo

en el marasmo de la melancolía...


Para volver de nuevo

a engañarse y creer que por algo será

tanto amor a la vida ,

tanta fe que derrocha

la sangre apasionada que corre por tus venas


Hoy he amanecido

predispuesta a dejarme embaucar por el lábil

hechizo del cantar de las sirenas

y a buscar ese rumbo ,

que a la utópica isla donde todo parece

todavía posible,

nos dirige de vuelta.


Hoy quisiera traer brotando de mis dedos

caricias como flores,

ansiosas y encantadas

de poder entregar con arrebato

uno a uno sus pétalos

al rito de anunciar la primavera.


Que en mis labios bullesen

más besos que puñales

y que aún pudieran leerse en mi mirada

más versos que tristezas.


Ser de nuevo la niña

que contemplaba absorta consumirse en el cielo

las estrellas fugaces

y soplaba las flores del diente de león

soñando que , con un poco de suerte,

al fin alcanzarían

a materializarse sus quimeras.


En entregarme al éxtasis

feliz y elemental de respirar el aire,


En seguir existiendo,lo mismo que cualquiera,

por pura obstinación.


¿Y que otra opción tenemos,

pobres seres efímeros y absurdos,

que seguir malgastando alegremente

el poco o mucho tiempo precioso que nos queda?


El colibrí


No sabes de qué modo perturbas mi existencia.

pues desde el mismo instante en que te conocí

paso el día y la noche viviendo con frecuencia ,

como fuera de mí.


Para mi alma en vilo es una penitencia

sentir como levita presa del frenesí,

pajarillo que en éxtasis, celebra la presencia

de una fruta rubí.


¿ Qué va a ser ahora del pobre colibrí,

que muere por el néctar que ansía con urgencia

su lengua bísturí?


¿ Y qué te cuesta a ti

ofrecerle en tu pecho la cálida querencia

y darle de tu boca la flor azucarí.?


domingo, 14 de febrero de 2021

Romería ( Como a flores que sangran)



Si os digo la verdad

ya no sé dónde estoy,

cómo demonios arribé hasta aquí,

ni de qué lugar vengo.


Cómo accedí a ponerme de camino

vestida con mi traje de romero,

sin que nadie me diese de antemano

un croquis de este mundo

en que viniesen bien señalizadas

las trampas abundantes

de todos sus senderos.


Así ando, tan a tientas,

tan perdida,

siguiendo únicamente

-no sé si es una idea muy juiciosa-

en pos de mis anhelos.


Estoy tan fatigada

de perseguir quimeras y espejismos,

que ya solo deseo

dejar de desear...


Que les pesen los párpados

y conmigo se duerman

mis cohortes de sueños

y que nunca despierten.


Pero mucho me temo

que son

  • - como yo soy -

    insomnes contumaces

y que debo seguir de romería,

sin gaita que la anime,

mientras me quede aliento.


Mientras aún alumbre,

allí en lo alto

la luz de aquel lucero,

solitario y hermoso, que existe solamente

para que yo lo admire cada noche

y le confíe todos mis secretos


Que ahora, al titilar,

pudiera parecer que está temblado.


Que él también recibe entre espeluznos

el mal presentimiento

de que sobre las sombras nocturnas sobrevuelan

sombras más alevosas.


Si os digo la verdad,

sería un gran alivio

no volver a tener la obligación

de atravesar inhóspitos desiertos

con mi ilusión a cuestas,

rumbo a ninguna parte.


Encontrar la quietud.


Dejar de tener miedo.


Poco importa si a cambio me toca convertirme

en festín de los cuervos.


Si de mí paso únicamente queda

sobre la senda el rastro perfumado

y apenas perceptible 

-como a flores que sangran-

de un puñado de versos.

viernes, 12 de febrero de 2021

La magia de la luz



Qué magia hay en la luz...Con qué destreza

atrapa lo inefable y transfigura

cada emoción del aire en la más pura

materialización de la belleza.


Ella es así...en su naturaleza

está el magnificar cada textura

  • -no importa si es blancor o si es negrura-

    revelando su esencia y su rareza.


Y yo, ¿qué voy a hacer? si está en la mía

el andarme extasiando noche y día

ante tantas sorpresas que acontecen.


Solo puedo ofrendarles mis dos ojos

y gozar a placer sus trampantojos

de humo hasta que al fin se desvanecen.



Apunte realista


 

No sé si es que leí mal los prospectos

de la vida o es que no traduje

bien su argot, que por mucho que me estruje

las  neuronas, no cuajan mis proyectos.


Cuando a tu alrededor el mundo cruje

al sentir que te fallan lo afectos,

un lindo apunte de los desperfectos

no habrá ningún Da Vinci que dibuje.


¿Quién no tiene en su haber un cataclismo,

virús, error o eructo del abismo

que le ha puesto la vida bocabajo?


Si alguien te viene hablar del optimismo

existencial...pues cógelo allí mismo

y, sin remite,! mándalo al carajo!!!


lunes, 8 de febrero de 2021

El color de la tristeza


 

Un pálido paisaje

con un frondoso bosque de recuerdos,

dulcemente agrisados,

y un prado que malvive hoy a la sombra

de un pasado esplendor,

donde nada florece

desde Mayo hasta Abril.


Eso es lo que se ve tras la ventana

de esta casa vieja que se obstina

en mantenerse en pie

y en conservar

su antigua dignidad.


Lo mismo que su dueña.


Lo cierto es que resulta

un ejercicio ingente de tesón

y voluntad heroica,

porque ¿a quién le apetece

peinarse con esmero,

sacudir las alfombras,

pintarse de carmín los labios mustios,

y limpiar los cristales

-por más que ayer llovió-

cuando nadie te ve...?


Cuando a nadie se espera.


Qué densidad adquieren los silencios

cuando nunca los rompe

el gorjeo de un pájaro,

la risa de algún niño,

dos voces que discrepan...


Habito en un paraje solitario,

que poco a poco adquiere los matices

del lánguido color de la tristeza.




Verdadero placer ( Hacer “ Literatura” )


 

Ya lo sabes,amor,

no me hagas caso,

a mí esto de sentir intensamente

y de andar desviviéndose por alguien,

me gusta porque sirve

para poder hacer literatura.


Me temo que he nacido

para vivir estando dolorida,

de la piel al cabello

de la sangre a las uñas

de puro apasionada,

por eso, si me dejan,

elijo como cruz de mi suplicio

y de mi redención

el enamoramiento.


Qué insidiosos,

qué refinadamente agudos y sutiles

son esos alfileres de la duda,


De qué modo tan cruel

se clavan en mis sienes

y me inspiran

una balada a base de suspiros

en mis noches en vela.


Qué abrasantes

y gozosas las horas

en que vuelve mi fe

y creo que completo a mí me perteneces.


Qué largos los minutos

  • - y qué dulces -

    en que me enfrasco en anticipaciones,

    pensándote en silencio.


Qué arrasado

ese bendito instante

en el que al fin te tengo frente a mí,

notando que tu aliento me desea,

gozando las caricias de tus manos

y los besos sedientos de tu boca

y al fin nos reunimos

en uno

como hacen

los más desenfrenados

y más tiernos amantes.


Después, cuando rendidos

dejamos que el sopor, que nos sorprende

felices y abrazados, nos vaya adormeciendo,

llega el placer mayor.


El de idear los versos de satén

y llamarada con los que , al contarlo

se perpetúe tanta vehemencia.


Para que la emoción de conocernos

tú y yo,

materia viva,

capaz de florecer en un nosotros,

 trascienda

 y  ya no sea

breve flor de un momento.


Yo soy de los que  existen, sueñan, ríen,

sufren y aman

para poder hacer  Literatura...


Pero  nada me invento.


 Discreta y sobriamente,

 mi palabra 

apenas se limita

 a contar mi verdad .


A desgranar en rojo 

sobre el blanco, que todo lo soporta, 

de un callado papel,

la fruta azucarada,

prieta

 y madura  

 de mis sentimientos.



 .



Lo imposible





Hay un rumor que llega desde lejos,

de allí donde quedaron olvidados

ciertos sueños ingenuos y dorados

hasta que se oxidaron sus reflejos.


Acaso existirán, disimulados

en los pliegues del tiempo algunos viejos

agujeros en los que los vencejos

se cuelan sin haber sido invitados.


Llegan porque un olor a savia verde

y sangre en celo sobre al aire flota

y acaba siendo imán irresistible.


Poso a poco su levedad se pierde

suspirando y admiten su derrota:

volver atrás, de siempre es imposible.


Tertulias (Diarreas mentales)

 


Hoy se estila hacer debates

sobre todas las cuestiones,

se ve que buenos ingresos

dan a las televisiones.


Que chorro de verborrea

se gastan los tertulianos,

tal derroche de energía

debe estar muy bien pagado.


Del virus, de la política,

del Rey...! de Dios, si hace falta!,

cualquer temática es buena

para formar la tangana.


Muchos dimes y diretes,

desplantes, piques, enfados...,

aunque de lejos se ve

que son litigios pactados.


De izquierda, centro o derecha

vocean sus opiniones,

pues de eso, como culos,

hay de todos los colores.


Hablar solo por hablar,

hablar por no estar callado,

por el afán de ofender

al que está enfrente sentado.


Y al final de la refriega,

¿qué han conseguido con esto?

Agregar más confusión

a un clima social muy tenso.


Mañana, más de los mismo,

!que no cese el espectáculo!

menos mal, que , pese a todo,

seguirá el mundo girando.


Palabras , solo palabras

grandilocuentes, vacías...

No hay quien encuentre una idea

entre tanta ideología.


Cien leguas


 

El barro es frágil.


Pero a pesar de eso, en cuántas ocasiones

le puede la soberbia


Y es tanto más culpable

cuando conoce bien

que solamente es polvo peregrino

qué importa si es de estrellas-

amasado con lágrimas.


Qué pronto que lo olvida

el que se cree cántaro

al que no falta el agua de una fuente,

jarrón en que las rosas de cada primavera

alegran los salones,

ocarina,

de vientre destinado

a que lo preñe el aire de esa música

inspirada y perfecta...


Andar así,

subido en unas ínsulas que son tan quebradizas,

hollando,

sin mirar si le duele,

lo gris y lo pequeño ,

lo humilde, lo sencillo...

no es la mejor política, cuando es el viaje largo

y la senda azarosa,


Porque luego, temprano antes que tarde,

la vida siempre pone

las cosas en su sitio


Nunca te olvides, piedra, del pie que te pisó.

No le tengas piedad cuando la llaga

certifique en su planta la derrota.


Y todavía tenga por delante

- así expían los hombres su arrogancia-

cien leguas de camino.


Y sea cuesta arriba.


Y lleve, a esas alturas,

su cruz pesada a cuestas.

Mihura


 

La vida viene de frente

embistiendo como un mihura

la vida puede ser dura,

cabrona e intransigente.

La vida es de aquella gente

que muestra fiera su agalla

pues sin tirar la toalla

y luchando hasta la muerte

consigue, si tiene suerte,

ganarle alguna batalla.


Estar vivo es conjugar

cualquier verbo en un presente

obstinado y recurrente

en todo tiempo y lugar.

De poco sirve mirar

hacia atrás , pues el pasado

no regresa, se ha quedado

obsoleto, hacia adelante

hay que ir con un talante

resuelto y esperanzado.


¿Quién no apuesta a su futuro,

como pide el corazón,

que no entiende de razón,

hasta su último duro?

El perder tiene seguro,

pero si no ¿ qué nos queda?

Vivir en esta almoneda

de ruindades a granel

donde solo gana aquel

que más miente o que más pueda.


Hay que creer que se puede,

si se quiere de verdad,

lograr que la humanidad

mejor porvenir herede.

Hagamos lo que procede:

buscar lo que nos hermana

y lo que restaña y sana

la Naturaleza herida

y menos brava la vida

habrá de sernos mañana.


Mirar de frente


 

Mirar de frente, es tan duro a veces...

suelen herirnos tanto las verdades...

¿ Qué derecho tenemos a ser jueces

del que renuncie a ver sus realidades?


Pero ¿en qué gran bazar, haced memoria,

venden los lapiceros milagrosos

con que redecorar su gris historia

con pasajes más plácidos y hermosos?


Qué descorazonador resulta el vano

esfuerzo por pintar de purpurina

el dolor, que fue un hecho cotidiano.


De negar la exquisita escabechina

de sueños sin granar que de su mano

hará el tiempo feroz que se avecina.


Vivir nos predestina

a aceptarnos vencidos de antemano.


Y si no es ahora




Después de pelearse, tan a brazo partido,

con la vida, hasta el borde del desfallecimiento,

¿Quién hay que no ambicione recobrar el aliento,

mientras dentro del pecho se aquieta su latido?


Yo le mantuve el pulso, pero que lo he perdido

hoy me predice el aire con su temblor friolento,

y, si no es ahora, ¿Cuándo será el momento

de iniciar el regreso hasta el calor del nido?


Allí donde el rumor de un mal presentimiento

lo acallan los arrullos , donde no existe un ruido

que distriga al espíritu y florece el olvido

benefactor, que ignora cualquier resentimiento,


En el que abandonarnos al ensimismamiento

y volver a soñarnos los que habíamos sido.