miércoles, 12 de octubre de 2022

Lunes a la sombra

 


Es lunes,

siempre es lunes

para el que no conoce el solaz de un domingo.


Los lunes son un día

tan bueno como otro

para perder el tiempo paseando

en busca de sorpresas.


Me veo en los espejos de los escaparates

y no me reconozco

¿ Quien es ese espantajo que me mira?


Setenta y pico años,

pasados a conciencia

por la trituradora de la vida

dan para mucho duelo acumulado,

mucho insomnio,

muchas cavilaciones...


Y te aseguran pródiga cosecha

de ojeras y de arrugas.


Diré que es este un lunes

en que no brilla el Sol...


Callaré que impresiona

encontrarse de frente y sin aviso

con tu espectral imagen .


Mejor es no mirarse en los espejos,

total, ¿quién va a mirarme?, se desliza

la vista sobre aquello que nos hiere los ojos

y a nadie extraña

toda la obsolescencia circundante.


Yo apenas si soy ya

parte de la materia prescindible

que la existencia arrumba

sin piedad en los márgenes.


El anuncio de un humus necesario

para nutrir abriles encendidos

de olores y promesas.


Quién sabe si mañana habrá quien me recuerde

al leer unos versos

o al oler el perfume inspirador

de unas lilas fragantes.

                                    

viernes, 7 de octubre de 2022

Pan, ceguera y fantasía (Acto de fe)



 

De nuevo un día más que se termina

sin nada que contar interesante.


Solo este prodigio

de que a pesar del lastre que suponen

unos ojos escépticos

haya podido aún ver la belleza

en las pequeñas cosas.


Solo este misterio

de que, a pesar de que en el alma pesen

las muchas decepciones,

todavía mantenga la confianza

en que amanecerá mañana un nuevo día

con su sorpresa,

con sus interrogantes.


Solo este milagro

de constatar el que la vida es

un gran acto de fe.


Quiero creer que nunca han de faltarme

la inspiración, la voz,

el humor, la sonrisa,

el gusto por lo nuevo,

el hambre de saber...

*****

Siempre he tenido pan

y me sobra ceguera y fantasía

para seguir huyendo hacia adelante.


Pero me falta amor.


Igual que a casi todos.


Porque aunque sea gratis,

muy pocos lo regalan,


Porque por mucho amor, nunca es bastante.


Pero mientras que queda

un aliento,

un latido,

un parpadeo,

pervive la esperanza .


Quien sabe si mañana habrá más suerte.


Acaso se alineen los planetas

mañana,

Dios mediante.



Cantar


 

Quién tuviera el decir risueño y claro

del agua, que discurre placentera

mientras besa despacio la ribera

y requiebra a los juncos sin reparo


O al menos ese lírico descaro

que derrocha la alondra mañanera

al celebrar la grata luz primera

con la que el Sol nos viene a dar su amparo.


El cantar más hermoso, nunca oído,

quisiera componer, como alabanza

a tantos dones que nos da la vida.


Pero el temblor escuálido y roído

que hoy es mi voz, apenas si me alcanza

para poder mostrame agradecida.

jueves, 6 de octubre de 2022

Novelerías.



Un cielo encapotado.

Un día triste

en que sobre el cristal la lluvia va escribiendo

lacrimosos mensajes jeroglíficos,

que solamente auguran angor sobrevolando

sobre otra noche insomne.


Unos ojos que apenas si consiguen

encontrar un lugar  donde posarse,

sin quedar impregnados fatalmente

del invisible polvo de tristeza

que todo lo inficiona.


Tabla de salvación,

sin hierro ni peaje a la que asirse,

 parece el anaquel, cuántas historias

como pudieron ser, encapsuladas

y a salvo eternamente,

reposan sobre él .


Novelerías

que se dejan leer y nos evaden,

en las que casi siempre

- llevando la contraria a la costumbre-

termina todo bien.


Es pura inercia

lo que mueve mi mano, siento cómo me llaman

irresistiblemente.


O acaso es la cordura

que nos dicta el instinto

de huir de todo aquello que nos daña.


Hoy prefiero vivir imaginando

los gozos y las sombras,

las pasiones

de la vida de otros.


Y así no tener tiempo

para llorar mi vida.

miércoles, 5 de octubre de 2022

Fruto compasivo


 

Quién pudiera volver, aunque fuese en un sueño

hasta el mundo de ayer, en el que aún podía

degustar ese fruto fugaz de la alegría

que solo está a tu alcance cuando eres pequeño.


Acaso es que no puse el suficiente empeño

en levantar un muro donde su lozanía

se mantuviese a salvo de la cortante y fría

vaharada que trae tanto viento norteño.


Porque la vida pasa y no encuentras manera

de engañar al infierno para hacer con su alianza

que ubérrima y eterna sea la primavera.


Nos quedan los recuerdos, el dulce lenitivo

capaz de hacer que vaya granando la añoranza,

que es en los otoños el fruto compasivo.

Cercanía

 


Desde la lejanía

se ve todo más claro.


Se van difuminando los perfiles

seguros y afilados de las cosas

y pierde su atractivo la belleza

que brota o se marchita

al obligado ritmo estacional

o al más aleatorio

que marca su adeene.


Hasta que solamente importa aquello

que decide entrar a formar parte

de tu mundo tangible, sensitivo

que invoca cercanía,

que en los ojos

te clava su mirada,

que tu instinto

presiente imprescindible.


Y solo se ve al hombre.


Al hombre y su perfil más entrañable,

allí dónde al desnudo manifiesta

el rostro verdadero

de su fragilidad.


Aquel al que te acerca sin tapujos

tu propia desnudez.


Aquel que te seduce.


Y te hace descubrirte

vulnerable y expuesto.


Herido.


Y tan humano.


miércoles, 28 de septiembre de 2022

Nidales del silencio


 

Habito en los nidales solitarios

donde medra el silencio.


Y no me pesa.


Es todo

cuestión de acostumbrarse a prescindir

de los ruidos del mundo,

ese imán tan caótico,

y a la vez evitar

que nos duela la ausencia de los ecos

de las voces amadas.


Luego,

muy poco a poco,

se adiestran los oídos en el arte sutil

de escuchar los sonidos apenas perceptibles

que flotan en el aire,

ese repiqueteo de la lluvia

sobre el cristal,

el leve

y encendido suspiro de la brisa

cuando acaricia al sauce, la tersura

del adiós musical que improvisa el jilguero

al despedir la tarde.


E intentas recordar como sonaba

el río de la sangre que impulsaba animoso

tu propio corazón,

antes que lo anegasen las tormentas

de los mares revueltos de la vida.


Mientras vas aprendiendo a echar la vista atrás

sin supurar agruras ni saudades.


Y esperas que te llegue,

definitivo,

el sueño.


martes, 27 de septiembre de 2022

Austral señuelo


 

Siempre está ahí,

con su señuelo

de adormidera y raso,

la venial tentación de liberarse

del peso de los días.


Es fácil,

sobre todo

en estas horas plácidas de las tardes  de otoño,

de luz dorada y aire reposado,

en que las garzas son sobre el azul

una fecha apuntando

hacia la austral bonanza.


Basta cerrar los ojos y dejarse llevar

por las ensoñaciones.


Esas en que te olvidas

de tu esqueleto grávido, hasta poder sentir

que las alas te crecen y que vuelas con ellas

hacia las tierras cálidas en que no existe invierno

ni se empeñan las ramas en irse desnudando

mientra tiemblan los mirlos,

ni la tierra desprende vaharadas que hablan

de rigores futuros.


Pero atardece pronto

en otoño

y refresca

cuando cae la noche.


Despierto.


En plena cara

como un aliento frío e implacable ,

la gris realidad de nuevo me golpea.


¿Quién soñó que en la casa del mísero y el viejo

pudiese prosperar una esperanza?

lunes, 26 de septiembre de 2022

La paradoja de la arcilla


Tan pegada a la prosa, tan pegada

a la realidad sin paliativo

de la arcilla y su ruina programada

que impregna la sustancia de lo vivo.


Tanto cinismo anclado en la mirada,

que no logra encontrar ningún motivo

para seguir vagando hacia la nada

derrochando su brillo sensitivo.


Y a la vez, cuánto empeño en inmolarse

en el altar de la palabra ardiente

por si en su esencia alcanza a sublimarse.


Segura de que puede la ceniza

eludir su destino intrascendente

cuando el verbo la avienta y la eterniza.


 

jueves, 22 de septiembre de 2022

Desvelo

 



Levantar

desde el juicio desquiciado

el quicio de los sueños,

decorarlo con todos los delirios

más frescos del deseo

y dejar que el embrujo de la Luna

y el olor a jazmín

hagan el resto...


Qué plácida

puede llegar a ser ser la medianoche

cuando el cuerpo se entrega sin recato

a la suave liturgia del desvelo.

martes, 20 de septiembre de 2022

Vanitas vanitatis

 


Es todo vanidad, falsa prestancia

para disimular tanta miseria

como llega a caberle a la materia

cuando abraza la humana circunstancia.


                            La cáscara vacía y sin sustancia,

cuando toca el regreso de la feria,

pretende promulgarse primiceria

con espectacular extravagancia.


Última salva que se gasta en vano,

el polvo vuelve al polvo, pues la muerte

esa igualdad plebeya dictamina.


Quién sabe si en algún día lejano

con tal molienda, si es que tiene suerte,

haya quien se fabrique una ocarina.

viernes, 16 de septiembre de 2022

Monotonía


 

Todos los días son el mismo día.

La misma luz plomiza, el mismo velo

en la mirada, la misma ley del hielo

y el silencio en su odiosa tiranía.


La misma secular monotonía

de las horas, que no levantan vuelo

y te van aplastando contra el suelo

hasta que te sepulta la apatía.


Igual sabor a tedio y  amargura

en el pan que te llevas a la boca,

semejante al regusto del ambiente.


En este repetirse sin hartura,

solo la pena a estreno,a la que hoy  toca

hacer hueco en  el alma, es diferente.


miércoles, 14 de septiembre de 2022

Banda sonora


 

Sé bien que debería

dejar atrás un tiempo ya pasado,

cuyas evocaciones

son rumor de un aliento acostumbrado al frío,

que convoca la escarcha y nos tortura

los carcomidos huesos.


Por poder,

me imagino que podría

perdonar y arrancar de mi memoria

los días de borrasca,

las tardes sin paseo por el parque

y las noches de insomnio.


¿Pero quién me libera

de esta banda sonora

que, medrando en la sombra, fue orquestando mi ensueño

y hoy es ley en mi vida ?


Cada hoja que cae,

cada revoloteo de palomas torcaces,

cada rumor lejano de risas que celebran

vísperas de domingo

o de alas que emigran,

convocan las imágenes de aquellos sentimientos

que permanecen vívidos y alimenta mis labios

de canciones nostálgicas


Porque mi corazón,

esta vieja reliquia,

ha sido desde siempre una caja de música.


Y, todos lo sabemos,

la letra de los duelos y los gozos

se va difuminando en la memoria,

pero la melodía de su música

jamás se nos olvida.

la música no olvida.

martes, 13 de septiembre de 2022

Soledad

 



Llamadme por mi nombre, Soledad,

pues para mí no será novedad,

la vida no me esconde

el que me corresponde,

llamadme por mi nombre Soledad.


Es la canción de mis noches sin Luna,

prólogo triste de días sin Sol,

donde no encuentro un latir que se una

a los latidos de mi corazón.


Sentada a solas en la oscuridad

lo veo con mucha más claridad,

todo es monotonía

sin una compañía,

llamadme por mi nombre Soledad


De qué me sirve vivir esperando

por un cariño que nunca vendrá

cuando la vida me sigue negando

esas migajas de felicidad.


No temáis que me duela la verdad,

debo enfrentarme con mi realidad,

 es un dolor muy viejo

del que ya no me quejo,

llamadme por mi nombre Soledad.


De que me sirve vivir esperando

por un cariño que nunca vendrá

cuando la vida me sigue negando

esas migajas de felicidad.


Triste canción de mis noches sin Luna

prólogo triste de días sin Sol

donde no encuentro un latir que se una

a los latidos de mi corazón.


Soledad,

Soledad,

Soledad,

So

le

dad.


domingo, 11 de septiembre de 2022

Estela

 



  La vida por detrás, lo interesante

que le asignó la suerte, me figuro

que lo ha vivido ya y lo seguro

es que mire de frente el caminante.


El recuerdo de ayer, tan deslumbrante

apenas si le sirve de conjuro

para ahuyentar las sombras del futuro

incierto que vislumbra por delante.


La vida por detrás, y aun así debe

andar sin detenerse, así la rosa

o la espina tapicen el camino.


Unidas formarán el polvo leve

que levante la estela temblorosa,

testigo de su paso peregrino.

Escucha mi voz


 

Deja que cante y escucha mi voz

como si el viento trajese un rumor

de hojas que caen al atardecer

trayendo el eco de un lejano ayer.


Todo en mi boca se vuelve una canción

cada alegría que siente el corazón

y si la pena me hace suspirar

melancolía transpira mi cantar.


Porque he podido gozar del amor

he conocido lo que es dolor,

tarde o temprano lo habrás de perder

males de ausencia te hará padecer.


Miedo, esperanza o desesperación,

sueños, fracasos, angustias o ilusión,

fuentes fecundas jamás me han de faltar

donde se pueda mi música inspirar.


Todo en mi boca se vuelve una canción

cada alegría que siente el corazón

y si la pena me hace suspirar

melancolía transpira mi cantar.


Deja que cante y escucha mi voz

como si el viento trajese un rumor

habla en secreto de una mujer

que añora un tiempo que no han de volver.


Sonrisa

 




Me podría pasar la vida entera

viéndote sonreír y nutriría

mi dicha en el caudal de tu alegría

pues no existe regalo que más quiera.


No puedo concebir la primavera

si no la llenas tú de fantasía

y gracia, al florecer en lozanía

junto a mi ya reseca rastrojera.


Y siento que se encienden los faroles

en mi noche tenaz porque que dos soles

son tus ojos, con cuya luz me alumbras.


Hasta que Dios decrete mi partida,

me podría pasar toda la vida

viéndote sonreír como acostumbras.

La vida es sueño

 




Siempre ha sido aquí, en el paisaje

que te ha tocado en suerte, decadente

o lleno de esplendor, lo inteligente

es tratar de adaptarte a su hospedaje.


Ha sido siempre ahora, en un presente

que no levanta el vuelo y sin blindaje

ante un accidentado aterrizaje

lo más juicioso es que ni lo intente.


Pero ¿ ha de ser así? ¿Y quién te obliga

a verlo todo en negro o te atosiga

para que el aire siembres de tijeras?


Atrévete, en la vida siempre existe

un modo de pintarla menos triste,

y suéñala tan rosa como quieras.

Pugilatos

 


Acción y reacción, tira y afloja...

lo usual de un pugilato competido

en que no quieres darte por rendido

aunque pise tu pie la línea roja.


Es la culminación del sinsentido

pretender avanzar a pata coja

hombro a hombro, que solo da congoja

y no resulta nada divertido


Si cada uno para un lado rema

se gira en círculo, y es todo un problema

porque la barca puede  naufragar.


Y así andamos, exhaustos, cabreados

casi ahogados y tristes...muy cansados

de esta historia de nunca terminar.

Gallina pelona




No sé qué hago aquí, tan extraviada

como un oso polar en el desierto,

siendo el sordo que intenta en un concierto

seguir en ritmo, cuando no oye nada.


Porque  me niego a ir uniformada

y soy el perro verde, doy por cierto

que quedo siempre expuesta, al descubierto,

por mucho que me arrime a la manada.


Me siento la gallina que se lleva

el castigo de todo el gallinero

por ser pelona, haga Sol o llueva.


O la fruta picada del frutero

que nadie escoge...tanta cruz conlleva

ser, pensar y vivir como yo quiero.