miércoles, 14 de octubre de 2015

La perla


 Destilando discreción 
en silencio medra y crece
 solo por eso merece
toda nuestra admiración.
Recubre con devoción
esa partícula oscura 
que todos  en  fiel clausura 
guardamos y a la refina
en su  quietud submarina
hasta volverla hermosura.

Su proceder ejemplar 
hoy alabarle quisiera 
y aún más ,si me atreviera,
hasta llegarlo a imitar.
Consagrarme a sublimar
con paciencia lo infecundo
que se incustra en lo profundo
hasta volverlo la cosa
más linda maravillosa 
y delicada del mundo.

Ella no gastó su esmero  
en hilar nácar transida 
para terminar su vida
olvidada en un joyero.
Su mismo credo prefiero
de obrar solo por probar 
si se puede mejorar
y  como ella  ver mi oriente
terminar sobre la frente
de una virgen en su altar .