viernes, 27 de febrero de 2015

De tumba a tumba


 Mientras hablaba su mano apretaba fuertemente la mía.
No dije que lo sabía
No dije nada.
Me limité a besarla en la frente con ternura. 

Pero sus palabras despertaron en mí viejos fantasmas: golpes,gritos,silencios... temores.
El asco de un olor sobre mi cuerpo. 
El alivio al conocer que nunca más habría de soportarlo.

Insistió de nuevo :
-Angélica, hija, debes saberlo: el día que tu padre se cayó desde el granero no estaba sólo.
-Calla, mamá- la serené con otro beso- estás enferma y desvarías.

Un mal traspiés o un empujón. Unas tablas levantadas ,una guadaña
oportuna.! Y qué más da...! Todos nacemos tocados por un sino.

Ciertos secretos , mejor que lo sean  hasta la tumba.