viernes, 27 de febrero de 2015

Guitarra


Consigue retratar en cada acento
esa parte de mí que es la quimera
de quererme pasar la vida entera
volviendo melodía lo que siento.

Comunión con el pulso, la madera
cobra vida y propicia ese momento
en que pienso que soy yo el instrumento
y ella la que me tañe a su manera.

Porque las dos sabemos de oquedades
y de cuerda que es voz y se desgarra
cuando le cuenta al aire sus verdades.

!Cuántas veces no hay modo de saber
si me ha prestado un duende la guitarra
o me ha robado mi alma de mujer!