martes, 11 de agosto de 2015

Congoja




A veces sobrevuela  una congoja
 los márgenes del aire.

Un algo  indefinible   que calcina  
el instante y remite
  a blindajes   vencidos,
a cansancios   que abjuran de rutas  a un  futuro
preñado de batallas `perdidas por librar.

Y qué sé yo de lo que siente nadie...

 Y qué se yo de lo que siente  el mundo
bajo su pétrea piel, 
en qué quimera
mece su sueño de ser padre magnánimo
 o en qué viejo  tumor  de  muela enemistada
afila sus puñales para herirnos
más eficientemente.

Solo sé lo que cuenta con sus  hechos.

Que se mueve   en lo oscuro
siguiendo los designios  ocultos de los astros
no se sabe hacia dónde.
Que lo mueven
no importa qué trituren ni qué carne devoren
los  ejes del poder 

A veces
lo escucho suspirar,
a ratos creo 
que tiene corazón y que le importa,
más que su pesadumbre, la evidencia
de que existe,
atroz,enajenado,
sin redención que avalen el paso de los siglos,
un proyecto de muerte y de dolor.

Luego aletea esa legión de ángeles ,
posiblemente negros,
que andaban despistados

Y regresa ,
granítico,
el silencio.