martes, 14 de junio de 2016

Rojo y par



Es este
un momento  crucial en que apostarnos
sin reflexión,
sin tope,
 el poco patrimonio que nos queda
 a rojo y par.

No todo está perdido,
 el corazón lo sabe.

Aún tenemos tiempo,
todavía
 podemos escuchar  qué suavemente
escancia la clepsidra su bendito
rumor sobre nosotros.

Y embriagarnos
con el olor que esparcen los jazmines
sobre el jardín,
sintiendo
lo amable que es estar en compañía
mientras   el Sol se pone
y alrededor florecen la calma y el sosiego
 en un clima impregnado
  de  grata intimidad .

Lo fácil que  resulta
entregarse  a gozar,agradecido,
 de este breve lapsus  venturoso
que sin pensar la vida nos regala.

De cómo puede ser de arrebatado
el dorado esplendor de los crepúsculos.


*****


Después vendrá la noche
y de su mano
toda la oscuridad, todo el silencio,
toda la soledad que nos aterra.

Todo  lo negro ,impar,
definitivo,
que la suerte nos tiene reservado
en su envite final.

Pero nos queda tiempo, 
todavía
la claridad define el horizonte
y aún somos dos .

Y aún nos amamos lo bastante
para apostar a rojo,
pasión y   encendimiento
donde  cualquier caución se desvanece
y los miedos se olvidan.

Y recordar que solamente existe
el presente fugaz, 
 puro milagro
de la casualidad , en lo que lo juicioso
es entregarse fervorosamente
a la emoción.

  A disfrutar sin límite 
 de la magia gratuita e inusual
  que  se avenga abrindarnos cada  instante.

Así que,
rojo y par...

Y gire al buen albur , si quiere , el mundo.