sábado, 13 de agosto de 2016

Hora de completas


En esa hora mágica
en que la algarabía enervante de plumas
con que vuelven los pájaros al refugio del nido
se hace dueña del aire
y la luz se adormece,
en los pechos se instalan,
sigilosas,
las sombras.

Todo lo vivo busca
un lugar sin fisuras donde pueda sentirse
al abrigo de todo

Yo también necesito descansar a recaudo
de los sordos rumores que la noche repujan
de presagios oscuros.

Yo también necesito
un calor que me salve
de enfrentarme desnuda al acoso del miedo .

Unos brazos seguros,
unas manos que quieran
ir sembrando caricias,
unos ojos que sepan derramarse en ternura
mientras van definiendo los contornos de un mundo
en que el color existe,
donde toda aspereza,
al ver a dos absortos en sus revelaciones
desiste de hostigarlos.

Yo también necesito
acunar la esperanza.

Inventarme películas,
convertir esta hora de completa en que triunfa
la aprensión del eclipse
en mi tiempo de vísperas de quién sabe qué asombro.

Ignorar que los cuervos
ya me velan las vísceras,
apretar bien los párpados
hasta ver que  me bullen technicolores dentro.

Y olvidar mis reservas.

Y dormirme soñando  que no es necio soñar.