martes, 16 de agosto de 2016

Acto de fe




Solo me tengo a mí,
a mí misma y mi carga de carencias,
para afrontar el juego tramposo de la vida.

Ya sé cómo las gasta en cada envite.

Y tengo miedo.

Es así de sencillo:
tengo miedo.

Tengo miedo a morir.

Tengo miedo a sufrir.

Tengo miedo a llorar , por más que sea
de ojos para adentro.

Tengo miedo de ser únicamente
el sueño delirante de un dios de pacotilla
que disfruta el sadismo
de ver como me ahogo con mis lágrimas.

Tengo miedo a vivir
sin saber disfrutarlo intensamente

Tengo miedo a soñar,
sabiendo que tendré que despertarme

Pero el miedo mayor,
el que me aterra,
es quedarme alienada en la conformidad
de ser pura parálisis.

Tengo miedo
a no arriesgar bastante para ganarme a pulso
el derecho a las alas para alcanzar mis sueños.

Esos que quedan siempre
diez miedos más atrás .

Catorce o quince vidas por delante.


*******

Sé que debo correr
¿ pero hacia dónde?

¿Qué brazos,
allá donde los márgenes avisan del abismo,
estarán esperándome ,
dispuestos
a dar cobijo a todas mis derrotas?

¿ Qué afecto
inspirará esa palabra justa
capaz de consolarme?

Solo me tengo a mí y a mí flaqueza.

Y a mi retahíla de temores.

Pero aún sigo aquí.
De pie ,
apostando fuerte
el adarme de fe que ya no tengo,
con los ojos brillantes y la sonrisa puesta.

Demostrando que existen los valientes
los tenaces,
 los necios,
los ilusos...


Los locos.

Los milagros.