jueves, 18 de agosto de 2016

Y la lluvia me hirió



Y la lluvia me hirió...

! Quién lo diría!


Allí donde los pájaros no alcanzan,

¿ Cómo he yo de llegar? ¿ Con qué reclamo

he de hacer que las nubes se acomoden

a mi necesidad,

forzándolas a ser alas que sueñan,

llanto agraz derramado sobre Agosto?



Brote verde, temblor estremecido,

alberca de la sed,

yo la esperaba refrescante y grata

como una bendición.



Si la tormenta hubiese sido al menos

una devastación sin paliativos,

una pasión que todo lo devora,

que masacra de cuajo la esperanza

y el dolor a la vez...


Y la lluvia, de gotas insolentes,

repentinas y tórridas,

me hirió,

yo le devuelvo

un diluvio de piedras hacia arriba


Imprecaciones mudas,

un rosario

de reproches callados que se niegan

a ser debilidad

dando voz al lamento.


Quién sabe si en el ímpetu que suele

unirse a la impotencia hasta volverla rabia

consiguen alcanzar los márgenes del cielo.


Y en su silencio airado

lo retan a que sea compasivo

y envíe un aguacero de aquellos que nos salvan.


O si no,en su defecto,

una tormenta de granizo y furia.


De esas que apiadándose

de nuestra indefensión nos aniquilan.