miércoles, 14 de diciembre de 2016

La Criatura

La boca de rezar avemarías,
los ojos de arrancar interjecciones,
la voz ,como un gorjeo de gorriones
al dar los buenos días.

Unos labios que dejen beso a beso
un rastro inolvidable y nectarino,
un ardoroso cuerpo alabastrino,
amante del exceso.

Un latido capaz  de  hacerse jarcha
y de licuar, fundido  a su cadencia,
un corazón de escarcha.

Y un alma de novicia,
tierra virgen proclive a la imprudencia
que el diablo más incrédulo codicia.

Buscando tu caricia,
a tu gusto me zurzo, de retales.
Ahora no me digas:” Poco vales”