sábado, 28 de enero de 2017

Humedades


Voló,
persiguiendo la estela de las alas
del último gorrión que puso rumbo
hacia el Sur , por si existe,
se disipó
el soplo tibio que quedaba aún
del volandero otoño.

No lo llegó a notar,
el transeúnte anónimo
de tan apresurado como iba,
para llegar a tiempo su trabajo,
-o acaso es que corría tras su huidizo
pensamiento volátil-
Se diría
que blindarse de ropa hasta los dientes
no solo espanta al frío,
también nos atrinchera
el mismo sentimiento .


Sólo el sauce ,
desmayo
vulnerable de ramas desvestidas,
sollozo vegetal inconsolable,
con su nido vacío
y yo ,
cargando a solas mi desnudo,
y frágil corazón desconsolado,
memorandum de ausencias
supimos de abandonos sin adioses.

No diré que lloramos...

Pero hicimos
rogativas pidiendo vestigios de humedades
hasta que al  fin  oímos llover lánguidamente .

Y pudimos sentir  cómo nos recalaba 
de sedante  nostalgia  e infinita tristeza 
la canción  melancólica  que entonaba la lluvia.