jueves, 14 de junio de 2018

Esperanza



No hay vientre que resista
gestar entre grisuras tanto rencor silente ,
dar a luz cada día tanta rabia.

Más temprano o más tarde
hasta el cielo se cansa y escampa la tormenta.

Semejando veleros,
que vienen navegando desde orillas remotas ,
llegan las nubes blancas
preñadas de humedades más benignas ,
que son como pañuelos de armisticio,
promesa de una nueva primavera.

El aire trae siempre
noticias de su nombre.

Un rumor, un suspiro, una fragancia
  despiertan en nosotros  esa extraña alegría
que renueva las ganas de vivir
sin que haya un motivo.

Toca desperezarse
y mirar a lo alto con los ojos dispuestos
a descubrir inéditos azules.

Y el corazón ,
aun siendo perito en desengaños,
abierto sin reservas
a dejarse invadir por la esperanza .