jueves, 10 de diciembre de 2015

Vivir en el intento



Aún me quedan tantas 
pasiones por probar y tantos  lances
en que medir mi suerte y  ver si es que me llega 
el corazón para pagar el precio
que cuesta el rito absurdo
 de apostar por para ver si es que le cabe
al cuero otra derrota...

Aún me quedan fuerzas
 para  arrancarle al aire   cicatero
la voluptuosidad y la tersura
que  el pecho necesita.

Aún me queda voz
-rota-
y desgarro
en el alma  que pide ser zurcido a canciones.

Aún me quedan tangos  que arrancarme
de las tripas a golpe de aguardiente
capaces de poner banda sonora
a la crónica negra
de cualquier arrabal barriobajero

Aún me quedan callejuelas sórdidas
oliendo tentación  y a humores agrios
en que andarme perdiendo por las noches,
en los que escabullirme del acoso
  ferviente  de  mi sombra que se crece
con mi oscurecimiento.

Aún me queda vocación de pérfida
mujer envuelta  en bruma
que se olvida a sí misma y pone rumbo
hacia cualquier señuelo que suene a despropósito. 

Aún me quedan puertos
en que desembarcar  para entregarme
a todos los naufragios 

Seguramente aún me quedan playas
en que varar mi pecio
y en que dejar ,a modo de  nacaradas conchas ,
mis sueños enterrados .

Con un poco de suerte
es posible que a mi reloj de arena
aún le quede  un celemín de tiempo.

Lo que ya no me queda
es ilusión.

Ni ganas
 de tener que  vivir en el intento.