domingo, 17 de abril de 2016

Veintinueve segundos



Tarde...

Yo siempre llego demasiado tarde
a las citas valiosas
que me oferta la vida.

No sirve  que adelante mis relojes,
persiguiendo una nube   con vocación viajera
se me va el santo al cielo.

Veintinueve segundos
suelen confabularse en mi contra
y yo nunca consigo
 descifrar el misterio de mis limitaciones

Por mucho que me invente
alas para volar detrás del arco iris,
él siempre  se me escapa.
Prefiere disolverse  exangüe y sin memoria
de cómo lo enervaba  hasta el  delirio
desnudarse al contacto de  una gota de lluvia,
antes que regalárseme

Si busco amaneceres al borde de la playa,
me encuentro administrando 
la luz de algún crepúsculo.

Cuando intento bailar la canción del verano 
 siguiendo el ritmo  de las amapolas,
antes  de que la música se inicie
ya están segados todos los trigales.

Veintinueve segundos, 
 diez suspiros
donde encuentran mis sueños su mortaja.

Pues más que nada llego con retraso
a apuntalar la hora  del derrumbe
 de los cimientos de aquello que más quiero,
veintinueve fatídicos segundos.

El tiempo y mi destino comparten  sus  enigmas.

La única certeza
es que  los  infinitos absolutos 
y mis derrotas mínimas 
gravitan por igual absurdamente  
sobre lo relativo.

Veintinueve segundos llego tarde

O treinta siglos antes ,acaso.

¿ Quién lo sabe?