lunes, 27 de febrero de 2017

Peaje


De siempre he presentido las arenas
mi lecho natural y tu oleaje
en ritmo con que fluye en maridaje
la sangre de mis las venas.

No causa más que penas
nacer para ilustrar el estiaje
y que te calcen como un guante el traje
de nácar y la voz de las sirenas.

Después, qué importa el gaje
del rigor de la sal o que amortaje
el yodo en un amén las azucenas.

Hoy me colma la luz de enhorabuenas,
qué amable es someterse al vasallaje
del vaivén con que oradas y serenas,

!Benditas en mis carnes tus carenas!
Cada milagro paga su peaje.