sábado, 16 de enero de 2016

Comunión


Dueles, ajeno dolor,
tanto a mis ojos, si miran,
que la mirada retiran
con respetuoso pudor.
Maldito el espectador
insensible, que ante el hecho
de un igual, que su maltrecho
ser le muestra, lo inclemente
de un acerico no siente
punzarle  dentro del pecho

Nunca llega a consolar
la palabra ,aun siendo grata,
el rigor que desbarata
cuerpo y alma sin cesar.
Lo que sí suele aliviar
hasta el más desgarrador,
cruel tormento ,y su estertor
acalla siempre ,es el puro
bálsamo tibio y seguro
de una mirada de amor.

Y más cercano,esa amable
caricia suave del tacto
tembloroso, en un  contacto
piel a piel indispensable.
Pues dejémosle que  hable
en silencio y comunión,
Mucho más que compasión,
ese gesto de consuelo
pregona " Todo tu duelo
le duele a mi corazón".