lunes, 5 de junio de 2017

Desenfocado


Regresar, regresamos
en el menor descuido

Sin quererlo volvemos
hasta aquellos lugares en que un día remoto
nos dejamos prendidos algún retal de piel ,
una ilusión, una sonrisa ingenua,
unos cuantos pedazos que la vida
nos arranco del tierno corazón.

Menos mal que los daños que el tiempo nos infringe,
se alían con los ángeles guardianes
que velan por nosotros
y nos van anublando la mirada.

Con los ojos cansados
y vistos desde lejos
se ven desenfocados los paisajes .

A través de esa bruma
los celajes adquieren apariencia más diáfana
el aire se apacigua,
suaviza sus aristas y silencia
sus confabulaciones
y nos parecen todos sus rosales
despojados espinas.

Hasta este presente desvaído
solo llega el aroma perfecto de las rosas
en todo su esplendor

Menos mal que olvidamos con una conveniente
y espectacular facilidad.

Sin velos y al desnudo,
aflige demasiado
el peso abrumador de la memoria.