Siempre es lo mismo,
mantenerse en pie.
Y seguir caminando hacia adelante
a pesar de que tienes la certeza
de que no hay quien alcance el horizonte.
Así,
un día más,
tragándote tus duelos
y apretando los dientes,
apenas si consigues lograr el triunfo mínimo
de un día más.
Perdido
en vagar entre sombras por senderos de bruma,
y en cosechar cansancios.
De una noche más
en que lamerse el polvo y continuar soñando
que mañana, si acaso,
quizás bajo este cielo de furia y plomo líquido,
si Dios al fin se apiada,
florezcan asequibles horizontes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario