domingo, 18 de junio de 2017

Charlotada ( En el albero)


Al alba en el albero me desnudo

de todos mis pecados capitales. 


Ideas cortas, lengua más bien larga... 

Ésto ya me lo dijo a mí al oído,

con esa voz tan suya, tan amarga,

cuando lo abandoné sin mucho ruido, 

Joaquín... 

Y hasta Manolo

mientras tocaba un solo 

de violín 

y armonizaba arpegio con gemido. 


Me toca , pues, librarme del liguero

y del corsé, del látigo y la pluma 

y lo que más me cuesta , el antifaz, 

que hace ya tanto tiempo que lo uso

que es uno con la piel. 

Desolladuras

una menos a más,

no hay quien repare en ellas... 


Ni hay quien las repare,

 fingiremos 

que acabo de tatuarme un mapa mudo 

de un paisaje lunar inexistente, 

un jeroglífico sin piedra de roseta, 

alguna tortuosa y torturada 

letra inicial. 


Ahora

sí que  soy toda yo un espectáculo 

de lo que es en verdad desasistida

porción de humanidad 

que no sabe que hacer ni en qué lugar del círculo 

hay esquina que pueda brindarle  protección.


Quizás con la estrategia que usa el avestruz,

cerrar los ojos 

para no ver los ojos que nos miran 

e intentar una danza

que te haga parecer , si más patética, 

también más irreal... 


Me pide el cuerpo un tango

y el corazón a un vals se me acompasa 

-nunca "El Danubio Azul" que para ahogarme 

me bastan mis congojas-

y los pies marcan rok, pero me  
pliego 

a lo que  el coso exige 

e intento un pasodoble " Manolete 

si no sabes lidiar pá qué te metes..."


que  corea entusiasta la afición.


Sabes 

que en todo espectador hay siempre un sádico

que espera encontrar, matando el brillo 

del oropel , la sangre coagulada

y sacas del almario aquel pecado

capital, que por algo te guardaste,

para enjugar la lágrima fugaz. 


Que el que quiere ver muertos, qué se corte 

la garganta y se mire en un espejo

o que contrate a un Jak Destripador.