jueves, 22 de junio de 2017

Estéril disciplina


No estoy para cantares,
ponen voz a mis noches las vivas cantinelas
del crujir de mis huesos y son las centinelas
de las horas que paso triste y llorando a mares

Me clavan sus espuelas
los jinetes del miedo y afligen los ijares
de mi imaginación, que horribles avatares
se figura y me obliga a eternas duermevelas.

Por Dios que no os miento,
no hay ningún glamour sutilmente sublime
en este empecinarse de mi dolorimiento

Suplicio en soledad,
estéril disciplina que al alma no redime
del yugo de la carne , con toda su ruindad.