domingo, 2 de julio de 2017

Lágrimas


Sobre un pañuelo moruno
de encaje tengo guardadas
tantas lágrimas ahogadas
como lloro por alguno.
Cada mañana reúno
el coraje suficiente
para lavarlo en la fuente
y al sol ponerlo a secar
tarareando un cantar
para que me oiga la gente.

A la gente no le viene
ni le va si río o peno
porque del dolor ajeno
no hay cristiano que se apene.
Por eso espero a que truene
y que rompa a diluviar
para ponerme a bailar
bajo la lluvia contenta,
así nadie se da cuenta
de que me harto de llorar.

Las lágrimas más sentidas,
las que guardarme no puedo
porque dan al alma acedo,
se van vertiendo abstraídas.
Apenas, enfebrecidas,
ven la luz las clarifico,
las filtro, las alambico
hasta que en el abocado
buquet de un verso afrutado
el llanto lo dulcifico.