lunes, 18 de mayo de 2026

Por caminos de niebla y esperanza


Cómo pesan los pies de atardecida,

qué triste es recorrer, paso tras paso,

esa última etapa de la vida

que es el gris Sendero del Ocaso


Sufrir la impredecible acometida,

de diluvio a tormenta, a cielo raso,

sentir que la coraza entumecida

la corroen las hieles del fracaso.


Y, pese a todo, continuar, atento,

mirando al cielo, por si su semblante

se vuelve más proclive a la bonanza.


Mientras resista el cuerpo y el aliento

se empañe, hay que seguir hacia adelante

por caminos de niebla y esperanza.

De soneto en soneto

 

De soneto en soneto sobrevivo.

Como en un loco juego de la Oca

escribo porque es lo que me toca

para explicarme el mundo en el que vivo.


Montada en tan lunático tiovivo,

no es extraño que vierta por la boca

la náusea o la emoción que me provoca

tanto súbito giro sin motivo.


Encuentro cada día alguna excusa

para pedir que llegue a mí esa musa

que me sopla al oído algo indiscreto.


Lo cierto es que ellos son placer en vena,

una droga feliz, que me encadena

a tal vicio divino y obsoleto.