miércoles, 11 de febrero de 2015

Los abortos del frío


Siempre se supo flor
¿ Y cómo no saberlo si se abrían
navajas por su sangre como pétalos
en un festín de urgencias?

Se quiso flor creciente,
Luna torcaz, asombro de la noche
más larga del aullido.

Siempre se supo flor,
pero dudaba
del nombre del aroma.

¿ Y si no era capaz de, en su delirio,
hacer arder al aire?

Se eligió
esencia anónima, ausencia entre las páginas
en blanco de otro libro.

Cada sueño conoce que se debe
a su helada tardía.

Hay palabras que mueren
mucho antes de nacer.