viernes, 14 de octubre de 2016

Lo imprudente


Qué buena consejera es la prudencia.
Y cómo se apresura a cortar manos,
no sea que nos creen dependencia
si les da por jugar juegos villanos

Lo que nunca nos cuenta es la frecuencia
con que sus procederes cirujanos
vuelven nuestro vivir inapetencia.
O el que luego nos sobran los pianos.

Porque el que no se arriesga jamás sabe
lo que pesa un revés, ni la alegría
con que responde el cielo si lo prendes

Que si soy o no soy ... Ni yo la clave
siquiera sé de mí y no podría
certificarme tal como pretendes.

Entrégate al azar de mi anarquía.

Y apuesta porque siempre te sorprendes