lunes, 10 de octubre de 2016

Pronombres



Yo
y mi ombligo ridículo
en la cima de un mundo creado a mi medida
que sabe de miserias.

Tú, lo que siento cierto
y más imprescindible
porque tiene en los labios la clave necesaria
para saber con qué desprecio hirsuto
o con cuánto dulzor inesperado
puede sonar mi nombre.

Él y ella,
los otros,
los que viven ajenos en sus ínsulas
que acrecientan durmiendo en sus laureles.

Nosotros,
lo imposible.

Vosotros, la comparsa inexcusable
para que no decaiga el espectáculo.

Ellos, los que presiento
calor al otro lado de un abismo
en constante expansión
que nunca mis palabras han logrado salvar.

Tantos pronombres,
tantos...

Y todos pertrechados con su bala.


Y siempre en su diana, inerme, el corazón