domingo, 5 de marzo de 2017

Amable cama


Te lo debo. Es algo que pensé
en los albores mismos de mi infancia
desde que ,al comprender cuánta importancia
tendrías en mi vida , te adoré.

Me repuse al calor de tu regazo
del cansancio de tantos avatares,
nada me liberó de mis pesares
como el contacto amable de tu abrazo.

Cuando dudo y vacilo, confundida,
consulto con tu pecho que es discreto
y si me siento triste y desvalida
mis lágrimas acoges en secreto.

Mi deuda, amable cama, es de por vida.
No la salda este mísero soneto,