domingo, 5 de marzo de 2017

De aquellas lumbres...



Algún día te amé, estoy segura.
A tu lado sentí que madrugaba
para mí sola el Sol y me arropaba
en dicha y calentura.

Luego nos fue pudiendo la costumbre
de los días tediosos de aguaceros
en los que se pudrieron los tequieros
y se apagó su lumbre.

No te cause extrañeza
que me vaya invadiendo la tristeza
por la ilusión perdida que agoniza.

Y que tampoco te provoque asombro
el temblor de mi voz cuando te nombro.
Fue tanto el fuego...tibia es su ceniza.