lunes, 26 de junio de 2017

Entrenamiento




Se trata solamente
de sentarse en el margen
a esperar a que pasen los minutos,
a que las horas pasen,
a que la vida pase ante tus ojos
sin roce ni escozor
mientras se va llevando tu vida por delante.

Y aunque tu mirada se empeñe tercamente
en seguir por el cielo las estelas airosas
de las aves de paso
y al corazón lo inunde la nostalgia
por lo que pudo ser,
la carne imita estoica el gesto de las piedras.

Y se va acostumbrando a aceptar sin un duelo
su destino anunciado de silencio y de polvo.

Y a descreer milagros.

Y a rumiar solitud mientras la invade
la clara sensación de obsolescencia.