sábado, 3 de marzo de 2018

No cesa



No cesa.

Este dolor no cesa.

Después de disolverse
a la llamada de la luz la niebla
en vapores traslúcidos,
de nuevo se condensan
en el cielo los negro nubarrones,
presagios de tormentas.

Este volcar el asco por la boca
no mengua.
Después de vaciarse
de palabras biliosas
la náusea sigue intacta.

No tiene nunca fin
-no recuerdo si tuvo algún principio-
este confuso oficio de tinieblas.

Un instante de luz
arrancado a la carne consumida,
que arde y llora a la vez
lo mismo que una vela,
y luego el fulgor negro,
en su impudicia lacerante y diáfana,
regresa.

Pasa la nube,
el Sol sale de nuevo
se olvidan las palabras,
los gestos, los motivos,
se acaba transformando la materia
y hasta la esencia misma de las cosas...

...la vida se disipa.

Pero el dolor,
difuso , agotador , omnipresente
por el largo rosario de las pérdidas
que hemos ido dejando en el camino,
no cesa.